Djalminha pegó a Irureta
Le dio un cabezazo cuando el técnico, cansado de su desobediencia, le ordenó que abandonara el entrenamiento. El Consejo aceptará lo que proponga Jabo.

Lo nunca visto. Djalminha agredió ayer a Javier Irureta con un cabezazo en pleno entrenamiento. Pese a que no fue un golpe fuerte y el técnico no sufrió ningún daño físico, la acción del brasileño puede costarle muy cara y hasta es posible que sea apartado de la disciplina del equipo. El entrenador aún no tenía ayer decididas las medidas a tomar, pero el Consejo de Administración ya ha hecho público que acatará cualquier decisión que tome Irureta. El convenio sancionador firmado entre la Asociación de Futbolistas Españoles (AFE) y la Liga de Fútbol Profesional (LPF), en el que se tiene que basar todo reglamento interno de un club español, es claro en su artículo 18. Este acuerdo tipifica la acción como "muy grave" y establece tres posibles medidas: la suspensión de empleo y sueldo por un plazo de 11 a 30 días, una multa de un máximo de 6.000 euros (un millón de pesetas) y la posibilidad del despido. El hecho de que la agresión fuese "durante el desempeño de su vida profesional" le permite al club tomar cualquiera de estas decisiones.
Noticias relacionadas
Toda la polémica comenzó a raíz de un penalti de Nuno a Makaay en el partidillo de entrenamiento. El segundo entrenador, Paco Melo, era el árbitro y señaló la pena máxima ante las protestas de Djalminha, que reclamaba un penalti anterior a su favor. El mediapunta adoptó una actitud infantil y, ante el asombro de todos los jugadores, hasta en seis ocasiones apartó el balón con una patada cuando algún jugador y el propio Melo intentaban situar el esférico en el suelo para lanzar el penalti. No faltaron un par de empujones a algunos compañeros como Fran o Djorovic. Djalminha persistió en su actitud y Javier Irureta decidió expulsarlo del entrenamiento. La respuesta del brasileño fue el cabezazo. En ese momento, el preparador físico, José Ángel Franganillo, y Mauro Silva separaron y agarraron a Djalminha, que terminó el entrenamiento sin atender a las indicaciones de su técnico de marcharse al vestuario. Los 200 seguidores que estaban en Acea de Ama increparon al jugador y uno incluso intentó agredirlo.
Acostumbrado a la polémica. Djalminha es un futbolista acostumbrado a ser protagonista, por su fútbol y por sus reiteradas polémicas. Éste es su tercer gran incidente en A Coruña. El primero fue hace tres años, cuando algunos aficionados intentaron agredirlo a la salida del estadio de Riazor, al entender que su bajo rendimiento se debió a una agitada salida nocturna hasta altas horas con su compatriota Edmundo. La pasada temporada fue incluso sancionado por una pelea con su compañero Víctor, después de un partido contra el Valencia. Djalminha recurrió esa sanción sin éxito en los juzgados ordinarios.



