La manita de goles acabó a guantazos
Tras el partido hubo graves incidentes entre Lussenhoff y Marioni con un grupo de exaltados. El Tenerife se hunde en la clasificación.


La apremiante necesidad del conjunto blanquiazul de sumar los tres puntos con los que mantener la esperanza de eludir el descenso, se convirtió en una auténtica losa que inmovilizó, prácticamente, a sus jugadores en la primera parte, siendo superados en todo momento por un equipo vallisoletano que pudo conseguir un escandaloso marcador.
El Tenerife quedó con todas sus vergüenzas al aire.
Institucionalmente por proporcionar al rival un vestuario con pulgas, y deportivamente por no dar la talla para estar en Primera. El Valladolid, con primas o sin primas, fue muy superior, de inicio a final, y deja al Tenerife con un definido aire de Segunda. Al finalizar el partido, más de un centenar de aficionados apedrearon los coches de algunos jugadores. Marioni y Lussenhoff se enfrentaron a piñas con los violentos.
La manía histórica de Clemente de jugar con centrales (Lussenhoff) en el puesto de mediocentro propició una avalancha imparable del Valladolid. En media hora encajó dos goles y pudieron ser seis. Como sería el desastre táctico que antes del descanso Clemente realizó dos cambios. Mejoró el equipo con la salida de Jaime, por fin un organizador, pero el ataque a la desesperada abrió mil agujeros que aprovechó el Valladolid para matar a la contra.
El Tenerife prácticamente, aunque no de manera matemática, confirmó el regreso a Segunda al caer claramente derrotado por el Valladolid, en un partido que el conjunto pucelano dominó con comodidad ante un equipo insular que no tuvo las ideas claras y que apenas inquietó el marco de Ricardo.
La apremiante necesidad del conjunto blanquiazul de sumar los tres puntos con los que mantener la esperanza de eludir el descenso, se convirtió en una auténtica losa que inmovilizó, prácticamente, a sus jugadores, siendo superados en todo momento por un Valladolid que consiguió un escandaloso marcador.
Pero lo peor estaba por llegar. Tras el partido un grupo numeroso de exaltados se encaró con algunos jugadores. El incidente más grave tuvo lugar con Lussenhoff y Marioni como protagonistas.
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Los dos se liaron a golpes con un grupo de aficionados del Tenerife sin que los muchos guardias de seguridad presentes lograran impedirlo. Ambos se enfrentaron físicamente a aficionados que les insultaron y les golpearon el coche. Lussenhoff, que conducía el Volkswagen plateado en el que ambos salieron del estadio, trató de atropellar a uno mientras que otro le reventó la luna del piloto con una enorme piedra que estuvo a punto de impactarle en la cabeza. Los dos bajaron repetidas veces del vehículo para agredir a los aficionados.
Fueron varios minutos de carreras, golpes y patadas entre dos jugadores del Tenerife y un buen número de aficionados exaltados. Tras los últimos incidentes los jugadores salieron a la carrera por las calles. El peor remate para una mala tarde.



