Toca sufrir
Las Palmas se aproxima al descenso peligrosamente. Los goles de Corino y Peragón, de penalti, sacan al Rayo de él

Pudo ganar cualquiera y lo hizo el Rayo. Eso sí, aguardó hasta el final para materializar una victoria que le saca de los puestos de descenso, en los que ha estado desde el 23 de septiembre. Siete meses después de entrar en la zona roja de la clasificación, el equipo franjirrojo se asoma a los lugares en los que el peligro ya no es tan inminente. No puede decir lo mismo Las Palmas que depende de los resultados que se registren hoy para saber con certeza si sigue fuera o entra de lleno en la franja de los máximos candidatos al descenso.
Los jugadores del once canario salieron como si los hubiesen tenido atados un par de días antes del encuentro. Corrían, se desplazaban velozmente sin balón, haciendo, en fin, un juego vivo. Esa movilidad inicial sorprendió al Rayo, que tuvo algunos despistes en defensa, en balones en diagonal a sus bandas. Con todo, el único peligro lo creó Orlando con un disparo perpendicular que Etxeberria detuvo sin problemas.
El Rayo aguantó bien ese ímpetu de Las Palmas; soportó el acoso, se deshizo de las ligaduras circunstanciales que le obligaban a defender y comenzó a hilvanar su juego. Primero se asentó en la zaga, luego pasó a controlar el centro del campo y, finalmente, hostigó al meta Orlando Quintana. Tanto que Peragón y Bolic le batieron, pero ambos remates se produjeron en posición antirreglamentaria de fuera de juego.
El acoso no llevó implícito el derribo del adversario, al menos en esa fase del encuentro, y el conjunto de Vázquez dio dos coletazos de Orlando y de Samways que pudieron adelantar a Las Palmas. Pero Etxeberria, en la primera ocasión, y la mala puntería, en la segunda, lo evitaron.
Clara, como el agua, fue la que desperdició Vivar Dorado, ya en la segunda parte. El jugador del Rayo hizo lo más difícil, mandar el balón fuera, cuando lo tenía todo a su favor para marcar: pase lateral medido y a ras de suelo, posición frontal a la portería y con sólo Orlando Quintana por delante. Seguro que ni él sabe qué hizo para disparar tan mal, tanto que el esférico se fue fuera.
No tan meridianas como ésa del futbolista madrileño, pero Orlando también perdonó lo suyo. El delantero del cuadro isleño dejó pasar la oportunidad de hacer hincar la rodilla al once madrileño. Parecía que ni Las Palmas ni Rayo se atrevían a ganar. O tal vez fuese que la responsabilidad por la situación atenazaba a los jugadores a la hora de soltar la pierna o la cabeza. Lo cierto, en todo caso, fue que el balón no entraba en ninguna de las porterías y que el tiempo se iba acabando. El Rayo dominaba territorialmente, pero Las Palmas era quien gozaba de mayor número de oportunidades.
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El empate, el mal menor para ambos conjuntos, tenía todos los visos de ser el resultado final cuando apareció Corino. El lateral derecho del Rayo, que ya tuvo una ocasión de marcar en el minuto 20 en una jugada ensayada, no dejó pasar de largo la segunda. Más solo que la una en el área pequeña, el zaguero vizcaíno fusiló a Orlando Quintana, en el minuto 89, con un potente disparo con la pierna derecha. Las Palmas erró en las marcas y lo pagó muy caro.
El penalti de Sarasúa a Bolo en el primer balón que tocó éste y que transformó Peragón, casi es una anécdota. Lo único que hizo fue aumentar los guarismos en el triunfo del Rayo, que está protagonizando una remontada espectacular en la segunda vuelta.




