No pierde el paso
El Madrid ahora mira a Mestalla | Gran R. Carlos y dos golazos de Guti l Zidane fue baja | El Tenerife apretó.

El Real Madrid juega esta tarde en Mestalla. Lo de ayer fue un apurillo con susto y apretón, pero poco más. El Tenerife intentó lo imposible, ganar al aspirante a campeón en el Bernabéu. Clemente exprimió a sus jugadores y dio dos vueltas a la pizarra buscando fórmulas sin resultado.
Era demasiado toro este equipo blanco centradísimo en la necesidad de la victoria para los chicharreros, que pelean por no ahogarse en Primera. Cuatro cayeron, por goteo, pero cuatro como cuatro soles. Ni la fatiga muscular que dejó a Zidane en la caseta ni la presión pudo con los cracks madridistas. La Liga es una obsesión y el trampolín para la Champions.
La buena nueva para el Real Madrid se refiere resultado al margen a la revitalización de dos estrellas a la hora justa. Y es que brotaron con esplendor primaveral Roberto Carlos y Raúl. El brasileño y el Ferrari volvieron como motos de sus compromisos internacionales.
Fue un espectáculo ver a ese lateral izquierdo disparando,
quemando la banda con carreras eléctricas, recortando de taconcito y hasta marcando un golazo a su más puro estilo: zambombazo raso desde la frontal y balón al fondo de la red.
En el arranque salvaje del Real Madrid no faltaron guindas muy interesantes de Figo. Él también quemó mucha gasolina en fintas con amago y salida de aquellas de sus mejores tiempos. Es decir, hay también un horizonte optimista para Figo de cara a este final de temporada sin tregua. Lo malo fue que se desfondó a la hora de juego. O le falta rodaje o se dejó el oxígeno en Lisboa con la selección. Decíamos que el portugués tuvo un buen principio y lo corroboró marcando de cabeza el segundo de la noche, que fue el del suspiro profundo para el Bernabéu. Raúl le puso el balón blandito y medido a la altura del punto de penalti en un milimétrico pase.
Suspiro. El del suspiro, decíamos, porque el Tenerife se había subido a las barbas al descuidarse el Madrid pasada la media hora. Morientes había caído antes del empate por una contractura producto del sobreesfuerzo y la entrada de Guti quebró momentáneamente el ritmo.
Javier Clemente apostó por un dibujo extremadamente defensivo, en busca de la contra, y se encontró con la jugada perfecta: balón a la banda derecha, despiste de los dos centrales acudiendo a la par al corte y agujero por el lateral izquierdo, donde Roberto no bajó a tiempo. El desenlace fue un mano a mano de Venta con César y el delantero los solventó sin angustias. Un empate light, porque estaba escrita la remontada.
Figo la diseñó antes del descanso y Clemente reaccionó con mucha intención en el vestuario. Movió las piezas para adelantar las líneas, volviendo locos a Flavio y Makelele, ya de por sí muy desubicados anoche, pagando las consecuencias atrás Hierro y Pavón. El Tenerife pisó el área de César con aires de empate. Así pudo ocurrir en el minuto 55, cuando el guardameta despejó a córner un tiro de Fuertes a bocajarro. El partido se encabritó.
El Madrid comenzó a resquebrajarse en lo físico. Pero también en lo táctico. Munitis fue cayendo en la inocuidad más completa y Del Bosque dio entrada a Savio. Había que ocupar y preocupar al Tenerife de alguna manera, buscando y reteniendo el balón. Las oleadas de Fuertes, Venta, Bino y Martí eran muy incisivas, desarbolando a la zaga blanca.
Savio. Con la entrada de Savio poco a poco la nave madridista dejó de escorarse. Incluso fue capaz de resistir a un Tenerife que ya se había lanzado a morir matando si era preciso con Marioni y toda la artillería en campo. Fue Guti quien apuntilló el partido. Esto tiene el Madrid, parece estar en el corredor de la muerte y de repente pega un coletazo definitivo. Un zurdazo raso, preciso, templado al palo dejó sin respuesta al buen guardameta Aragoneses.
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Aquí se acabó la historia del partido y hasta el final no se vio más que un correcalles en el que Roberto Carlos deleitó, Raúl terminó de vestir se de luces con algunas caracoladas y Guti engrosó su cuenta particular. Es reseñable la capacidad de este jugador para adaptarse a las necesidades del equipo. Ahí firmó el cuarto de la noche con estilo, gracia y talento de ariete, sin serlo. El Real Madrid suma, sigue y espera a Mestalla.
El detalle. Guti: un 9 para Barcelona
Morientes cayó ayer lesionado. No estará listo para el Camp Nou. Pues allí Del Bosque tirará de Guti o si se lía la manta a la cabeza, de Portillo. Guti parece el elegido: 4 goles en Liga, 6 en Copa del Rey y uno en Champions.



