Gil va a la cárcel por tercera vez
El juez Juan del Olmo decretó prisión incomunicada hasta el próximo viernes.

El juez de la Audiencia Nacional, Juan del Olmo, decretó ayer a las tres de la tarde la prisión incondicional e incomunicada para el alcalde de Marbella y presidente del Atlético de Madrid, Jesús Gil, acusado de falsedad y de una malversación de fondos públicos por un valor de casi 27 millones de euros (4.442 millones de pesetas), llevadas a cabo, supuestamente, por las empresas Dintak, Contratas El Plantío, Contratas Peninsulares y Nasok entre los años 1991 y 1995. Según el informe de la Fiscalía, dichas empresas receptoras del dinero eran sociedades fantasmas que emitían facturas falsas por supuestos servicios al Ayuntamiento marbellí y no tenían personal ni actividad económica.
Jesús Gil entraba anoche en la cárcel de Alcalá-Meco, donde permanecerá ingresado hasta el próximo viernes a las cinco de la tarde. En esa fecha, la fiscal Anticorrupción Belén Suárez, que es la que solicitó el pasado lunes estas medidas contra Gil, espera finalizar las diligencias relativas a este caso, cuyas actuaciones han sido declaradas secretas por el juez.
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Ayer por la mañana Jesús Gil, recibía la visita de la Policía judicial en su casa de La Moraleja para acompañarle ante el juez Juan del Olmo. Gil llegó a la Audiencia acompañado de sus hijos Miriam y Óscar y le esperaba su abogado Horacio Oliva. Declaró por espacio de cuatro horas. Su abogado cuando conoció la decisión aseguró que era consecuencia "de la guerra a muerte entablada entre mi cliente y la Fiscalía Anticorrupción".
En Marbella se efectuaban sendos registros en las oficinas de José Luis Sierra, ex-abogado de Gil y también imputado, y en una finca de Juan Antonio Roca, gerente de Urbanismo en el Ayuntamiento marbellí. Ambos declaraban por la tarde ante el juez Juan del Olmo, junto a Manuel Castel, contable de Gil, y José Luis Jiménez, gerente de Contratas 2000. A Manuel Castel se le aplicaba también la prisión incondicional como a Jesús Gil hasta el viernes. En Marbella, los partidos de la oposición pedían que dejase su cargo de alcalde, mientras que el GIL le expresaba su apoyo.




