Primera | Rayo 1 - Valladolid 0

Hernández prolonga la esperanza del Rayo

Su gol le dio el triunfo ante un Valladolid que mandó un balón al palo.

<B>GOL DE ORO</B>. Hernández, Peña y Ricardo observan como entra el balón en la portería del Valladolid, impulsado por un cabezazo del rayista.
F.J.Garrido
Diario AS
Actualizado a

El Rayo mantiene íntegra su esperanza de continuar en Primera división la próxima temporada. Un gol de Hernández al filo del descanso le otorgó la victoria en un partido que tuvo más emoción que calidad técnica y que se resolvió de cabeza, una de las especialidades del equipo madrileño. El Valladolid, sin la presión con la que actúa el Rayo por aquello de la clasificación, se mostró como un conjunto conformista, que tan sólo asumió responsabilidad en ataque cuando fue por detrás en el resultado.

Moré optó por situar cinco defensas para contener la presumible intensidad con la que juega en casa el cuadro franjirrojo. Pero ésta no se produjo. El Rayo fue menos agresivo de lo habitual y no supo hacer ese fútbol vigoroso y profundo que le caracteriza cuando es local. Dominó en la primera parte, sí, pero fue de un modo más aparente que efectivo. Tan sólo un disparo de Peragón, que desvió Ricardo y al que luego no llegó Míchel, puso en vilo a una grada especialmente sensibilizada con el colegiado Téllez Sánchez.

La situación favoreció al Valladolid, que se encontró cómodo. Controló bien atrás, sin demasiados agobios, aunque dejando eso del ataque para mejor ocasión.

Asunto resuelto

Manzano estaba pensando ya en la segunda parte, buscando soluciones ofensivas —Glaucio estaba calentando en la banda—, cuando apareció Hernández para solucionarle el problema. Corino envió un balón a la olla y allí encontró al central del Rayo, que ajustó su cabezazo para que el esférico superase a Ricardo. Fue sacar de centro y acabar la primera mitad.

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El guión de la segunda cambió. Glaucio, efectivamente, entró en el terreno de juego. Pero su misión ya no era erigirse en el revulsivo en ataque que suele ser. Ahora su cometido era aprovechar la velocidad para lanzar rápidos contragolpes. Y es que el Rayo, una vez con ventaja, adoptó un sistema más conservador.

El Valladolid aprovechó, entonces, el repliegue franjirrojo para animarse. Salió de la cueva y vio que su oponente le cedía el terreno. Eso convirtió el encuentro en un monólogo, con el equipo de Moré buscando el empate y el de Manzano sufriendo para defender su ventaja con cualquier arma a su alcance. Los avisos del Valladolid pudieron convertirse en algo más serio cuando Luis García mandó un balón al larguero y cuyo posterior bote, estimó Téllez Sánchez se produjo en la línea de gol y no dentro, como reclamó el jugador del Valladolid.

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