Zidane no se lo quiere perder
A pesar de su ostensible cojera por la entrada de Juanmi, confesó a AS que va a saltar al Olímpico l El francés ya perdió en Múnich con el Girondins.

Zinedine Zidane no se quiere perder el partido de Múnich. Le duele mucho el pie derecho por la durísima entrada de Juanmi y cojea ostensiblemente, pero no va a encogerse porque quiere ayudar al equipo a dar un giro a la historia del Real Madrid en el estadio Olímpico. Así lo confesó ayer a este enviado de AS minutos antes de tomar el avión hacia la capital bávara.
Zidane aún no se explicaba ayer la razón de la entrada tan violenta de Juanmi. Comentaba que en Italia había padecido un severo castigo por parte de experimentados marcadores, pero aún tenía en la retina el vuelo de Juanmi contra sus piernas, por la espalda y sin contemplaciones. Zizou no quiso verlo por televisión. El francés va a realizar en estos dos días previos al partido un tratamiento intensivo de rehabilitación. Los fisios tienen un programa específico preparado para aliviar el dolor de su maltrecho tobillo y empeine. Lo probable es que ni siquiera se entrene esta tarde como sus compañeros sobre el césped del Olímpico. La consigna de los doctores es no forzar, pero el francés pedirá a su entrenador que le alinee.
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Y es que Zizou empieza a plantearse las razones de tanta dureza. No quiere hacer manifestaciones ni rechistar por no ser tachado de llorón. Zidane no negaba ayer a este periodista que cuando se fue arrastrando a la banda se le pasó por la mente que en cualquier patada de este tipo puede quedarse fuera de este final de temporada tremendo: Liga, Champions y Mundial en juego.
Pero lo innegociable es que Zidane quiere jugar en Múnich. Confiesa que ha leído y le han contado la oscura historia del Madrid en el estadio Olímpico y quiere participar "para darle la vuelta a la suerte". Zidane tiene también un mal recuerdo del Olímpico y es una espina que se quiere sacar. Hace unos años perdió con el Girondis de Burdeos ante los alemanes en una final de la UEFA. Fue en aquella edición que le marcó un soberbio gol al Betis en el estadio Villamarín. Zidane no se ha olvidado de esta experiencia y tiene un ánimo de venganza.



