Primera | Rayo 0-Betis 0

Ha sido éste

Javier Hugo Novoa Robles, asistente de Muñiz Fernández, señaló fuera de juego en el gol legal de Míchel en el 90’.

<b>ACCIÓN DECISIVA.</b> Javier Hugo Novoa Robles privó al Rayo de la victoria y de que saliese de los puestos de descenso.
F.J.Garrido
Diario AS
Actualizado a

Míchel marcó en el minuto 90, pero Muñiz Fernández no dio validez a un gol legal se mire por donde se mire. Su asistente Javier Hugo Novoa Robles se encargó de invalidar una acción de dos puntos —el otro no se lo pueden quitar al Rayo—, porque el Betis ya no tenía tiempo para reaccionar en el supuesto de que el tanto hubiese subido al marcador.

¿Y antes de eso, qué? Pues se vio un partido vibrante, lleno de alternativas, que pudo ganarlo cualquiera, pero que ninguno lo hizo por falta de puntería. Rayo y Betis necesitan demasiadas ocasiones de gol —al menos ayer— para marcar.

Demasiado respetuosos al principio, los jugadores de ambos conjuntos fueron quitándose el corsé que los atenazaba para que el partido ganase en intensidad. Esa viveza propició que el dominio fuese por fases, unas veces era el Rayo quien controlaba la situación y cinco minutos después era el Betis quien se hacía dueño del campo. Pasados otros tantos minutos, vuelta a empezar a la alternativa. La diferencia fue que al Betis, que suele explotar al máximo las bandas le faltó campo para poder hacerlo en Vallecas.

El otro partido. Tener la posesión del balón, sin embargo, no llevaba implícito crear peligro. Éste se vio sobre el césped del Teresa Rivero en contadas ocasiones durante la primera parte. Un disparo de Peragón y una falta botada por Corino, que en ambos casos neutralizó Prats; así como una internada por la izquierda de Denilson, con tiro cruzado incluido, que Etxeberria tocó lo justo para desviar, fueron las más claras.

El otro partido estuvo en las acciones a balón parado. Juande Ramos y Gregorio Manzano, los entrenadores de ambos equipos, son consumados especialistas en las acciones de estrategia y fue todo un espectáculo comprobar el movimiento de peones. El que tenía el esférico para tratar de sorprender a su rival y el que defendía para nivelar la situación.

Sabedores de que el empate servía de poco en esta ocasión, Rayo y Betis salieron aún con más ímpetu en la segunda mitad, cuando las fuerzas pueden empezar a flaquear. El que flaqueó fue Muñiz que no vio un penalti a Bolic, en el minuto (52’).

Agazapado atrás en los minutos iniciales de la segunda, el equipo de Juande Ramos quiso explotar la velocidad de sus jugadores en los contraataques. Así fue como Juanito desaprovechó una clara ocasión o como Capi mandó un balón fuera, con marchamo de ocasión desperdiciada. Pero fue Joaquín quien encogió el corazón de los rayistas y aceleró la adrenalina de los béticos cuando mandó el balón al larguero (62’) en el lanzamiento de una falta.

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Juande, tal vez debido a las circunstancias más que a una decisión premeditada, optó por el intercambio directo de golpes, buscando ese que dejase sin aire a su oponente, sin esperar a que el estilismo hiciese ganar el partido. De esa forma lo había intentado en la primera mitad y no salió ganador a los puntos.

El Rayo, que a veces desatendió su defensa buscando el gol que le sacase de los puestos de descenso, intentó romper la segura defensa del Betis de todas formas posibles. Abrió el juego a las bandas, entró Bolo, que va bien de cabeza, pero no dio con la clave de cómo hacerlo. No dio con ella hasta el minuto 90. Glaucio recogió el balón al borde del área, se internó en ella, cedió el balón a Míchel y éste marcó, pero, ya saben, el gol no subió al marcador.

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