Primera | Real Madrid 3 - Zaragoza 1

Líder de Hierro

Tres goles del capitán y gran ovación l El Zaragoza se hunde.

<B>LOS CAPITANES, UNIDOS.</B> Raúl felicita con una carantoña a Hierro tras conseguir el segundo gol. Los dos líderes tiran del carro.
Actualizado a

Por la mañana, muy tempranito, el niño Portillo llenó la Ciudad Deportiva y respondió a la expectativa: dos goles victoriosos al Atlético. Por la tarde, a la hora taurina de las cinco, el ‘abuelo’ Hierro no se quedó atrás: tres goles para celebrar su 34 cumpleaños.

Veteranos y noveles, canta el himno del Real Madrid (el de siempre) y ayer lo justificaron dos jugadores con condiciones para entrar en la historia de este club. Las aguas del madridismo se encauzan ante tantas buenas noticias y, sobre todo, por la defensa autoritaria del liderato frente al Zaragoza, en una Liga enloquecida.

El Bernabéu disfrutó de lo lindo. El Madrid se regodeó en las barbas de un Zaragoza lastimoso que llegó a encajar cinco goles, dos de ellos de Raúl, anulados por fueras de juego. Qué diferencia de aquél equipo aragonés bravo, organizado y punzante de hace muy poco tiempo. Ayer sólo dio un tirón de diez minutos. Está roto por detrás y por el centro. La defensa titubea y en la medular no hay un cerebro para seleccionar el fútbol. Bilic y Milosevic están lentos y vendidos.

El partido fue del Madrid. Un poquito de lo mejor de Zidane, unas gotas peleonas de Raúl, seriedad en la medular con Helguera y el día iluminado de Hierro fueron suficientes para liquidar el compromiso.

Sobriedad. El capitán, de forma especial, escribió una página grande duplicándose en la sobriedad defensiva y en una genial determinación ante Laínez. Abrió la lata a los quince minutos con picardía, al rematar con la mano a escondidas un córner. Firmó el segundo a la hora de juego de penalti templadito, y rubricó la obra en el 79, llegando al área enemiga como un chaval, chutando con rabia después de una doble dejada de Raúl y Morientes, que fintaron sin tocar el balón. Una preciosidad de gol. Del Bosque dio mimo al líder del vestuario concediéndole la prebenda de irse a la ducha antes del final para recibir la ovación emotiva del Bernabéu.

El Real Madrid disparó al Zaragoza desde todos los flancos. Utilizó mucho la banda izquierda, donde Solari sigue fresco e imaginativo, bastante más que Roberto Carlos, a quien aún algo le paraliza las piernas y las neuronas. Pone voluntad y está en todas, pero al brasileño le falla el turbo. Ya no es el más rápido, ya no es el cañoncito. Y lo evidente es que el equipo le necesita. Está obligado a despertar para Munich y para este final de Liga enervante.

Lo curioso del partido es que Iturralde salió de rositas cuando su actuación fue en realidad calamitosa: se tragó la mano de Hierro en el primer gol, dio por bueno el tanto de Milosevic arrancando en orsay, pitó un penalti a Chainho por repeler con la mano igual que lo hizo después Pavón y quedó impune, anuló dos goles a Raúl cuando en el segundo era dudoso el fuera de juego...En fin, al repartir errores, nadie se puso histérico.

Tampoco fue un día bendecido para Morientes. El ariete se mató a correr y a rematar. Con el pie mandó al poste, con la cabeza le sacaron de la línea y en su particular pulso con el ausente Portillo salió perdedor. Pero esta vez el 9 se entregó y eso vale.

Noticias relacionadas

Fue lo que quedó del partido, pues el Zaragoza resultó plano, de escasos recursos. No dio guerra ni para poner a prueba a César. Le tiraron dos veces y no supo parar una, la del gol. Fue un mano a mano con Milosevic. Precisamente la especialidad de Casillas.

El Detalle. No pierde desde la final de Copa

El Madrid cura la herida de la final copera con buenos marcadores. Ha ganado al Villarreal, Sparta y Zaragoza y ha empatado con Barcelona y Panathinaikos. El luto en el club ya es historia.

Te recomendamos en Más Fútbol

Productos recomendados