Perdonó Olivera
El uruguayo marró una clara ocasión al final. El Sevilla actuó 37 minutos con diez, pero enredó al Betis con su juego táctico.


El genio es una mente maravillosa que da la respuesta antes que el resto a cosas tan complicadas como la teoría de la relatividad o las ecuaciones lineales completas: Albert Einstein, John Nash. Las escenas naturales de los genios cobran vida propia: ellos son mágicos en su propio universo. Y también solucionan los problemas de la gente normal con una destreza que reduce al resto a seres humanos mortales, inferiores en comparación con esos bichos raros.
En el caso que nos ocupa, un partido Betis-Sevilla, un genio, (Nash, Einstein, o el sueño roto de Nicolás Olivera) hubiera sido alguien capaz de descifrar el código oculto de este partido y estos rivales: descerrajar la clave de la presión que usan Juande Ramos y Caparrós. He aquí que los descifradores de claves del Betis y Sevilla responden por Luis Fernández, Benjamín, Torrado, Casquero, Ito y algunos otros. Mejor no seguir. En los nombres de esa lista se encuentra el secreto de que Betis y Sevilla hayan jugado 225 minutos en esta temporada sin hacer gol... ni merecerlo. Cuando Olivera falló lo que falló en el minuto 92, solo ante Prats, también tiró por la borda una ocasión imborrable de demostrar al mundo la verdadera verdad de este Betis. Pero el Sevilla tampoco merecía ganar...
El orden. Curiosamente, Betis y Sevilla se gobiernan en universos similares, fascinados por el orden y el rigor táctico. Quieren vivir detrás del balón para buscar recuperaciones rápidas y montar salidas a la contra. Tanto se parecen los eternos rivales que se les nota obsesionados con el estudio táctico del enemigo más odiado, el que engendra más responsabilidad. Ejemplos, Reyes y Capi, que se borraron del cartel de las presuntas genialidades. ¿Joaquín? Anduvo por allí, con David en el cogote...
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La presencia de las camisetas y el orden verdiblancos provocó la desaparición en el combate de la joven perla sevillista. Y Capi, travestido en su fantasma, remató un partido nada heroico con un error brutal, sin Notario en la portería, que mandó el balón al Gol Norte, pasando por el larguero, y llevándose en su bote la victoria del Betis. Si alguien dio la sensación de un potencial suficiente para impactar en el partido, ese fue Olivera, que montó los mejores contragolpes... sólo para fallar con la puntilla en el minuto 92, en completa soledad ante Prats.
El Betis, presunto grande de esta historia, no supo qué hacer ante el mapa táctico que le presentó el Sevilla. Desequilibrado en la banda izquierda por la baja de Denilson y sin salida natural ante la intensa presión sevillista donde Torrado no se enteraba, el equipo de Juande Ramos apareció descerebrado y sin iniciativa. Tanto, que la expulsión de Torrado, en el minuto 53, favoreció el orden del Sevilla. Con uno menos, el Sevilla se adueñó del timón, aunque Capi envió a la grada, previo paso por el larguero, su gran oportunidad del Betis. Al final, Olivera tuvo el partido y el honor en su bota izquierda, pero lo envió todo junto al cubil de los Supporters Sur. Era una ecuación demasiado complicada: un genio la hubiera resuelto, pero en Heliópolis no había ninguno.



