Sin instinto puntillero
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A estas horas, si el infortunio no se hubiera cebado con Raúl, el Barça no tendría que hacer cuentas. Estaría fuera de la Liga. Lo cierto es que, pese al empate, se le ve tan encadenado como a los perturbadores que alborotaron al comienzo. Esta a seis puntos, que son siete, con veinticuatro en disputa. Mucha tela para un equipo que cojea por todos los sitios, que parece contagiado por la inflamación de rodilla de Rivaldo. Gaspart ha levantado un imperio a base de hacer bien los números pero, en el fútbol, dos y dos no son cuatro. Y lleva dos años sin que le cuadren. Pero conociéndole, seguirá vendiendo la moto todavía.
Lo más curioso es que el Madrid jugó para el Valencia y el Depor. Esa es la verdad. Parece que los tres se van a jugar la Liga en los ocho últimos partidos. Los dos puntos que se ha dejado en el Camp Nou no le hubieran garantizado nada pero habría asustado a los rivales. Era el golpe perfecto pero se escapó por la falta de instinto matador, por no aprovechar el viento favorable de la primera mitad. Algo tiene que ver lo de los casi veinte años sin ganar en Barcelona. Eso, incluso para los que dan la cara siempre como Raúl, acaba arrugándoles el músculo. Esto huele a final muy apretado.




