Banco de pruebas
No me sorprendió que Cúper volviese a utilizar la Copa de la UEFA como banco de pruebas, pero sí que dejase en el banquillo a Recoba incluso sin Vieri en el once titular. Quizá menospreció a un Valencia que aún tiene gran parte de su estilo, pero la posición de Simic como lateral izquierdo y la titularidad en la banda de Guly no son razonables ante el potencial del Valencia. El Inter nunca jugó bien, aunque eso es algo a lo que Cúper ya ha acostumbrado a la hinchada interista. Tuvo el partido en la mano tras el gol de Materazzi y pudo resolverlo con el cabezazo de Seedorf, pero en medio de todo, el Inter tuvo poco más que trabajo y empuje.
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Más de lo mismo, en realidad. Sin la enorme contundencia de Vieri, los italianos sólo rompieron a jugar cuando Dalmat entró para acompañar a Seedorf y Recoba apareció por fin en la banda izquierda. Como es lógico, con futbolistas de talento las cosas son mucho más fáciles, pero antes Cúper había propuesto un partido bronco, duro y combativo. El Valencia en su salsa, en realidad. Por eso ni la expulsión de Kily González puso nervioso a un equipo que con diez estuvo a punto de darle la vuelta al partido. El paradón de Fontana salvó el partido de vuelta para el Inter. Fontana sólo juega en la liga como solución de emergencia, pero para la UEFA sí cuenta.
Un detalle más que sirve para calibrar la forma en que Cúper entiende este torneo, con San Siro medio vacío como ejemplo del interés. Lástima porque el Valencia merecía mucho más respeto. Seguro que Mestalla ofrecerá una imagen distinta, y seguro también que el Inter volverá a proponer un partido bronco como el de anoche.




