El Málaga sentencia en nueve minutos
El Zaragoza encajó un 2-0, se rehizo y Juanele rozó el 2-2 al final.

Comencemos por el final. Último minuto de partido, 2-1 favorable al Málaga, Juanele recibe el balón y dispara con toda la intención desde la frontal del área. El balón pega en el poste y se va fuera. Con él, las esperanzas del Zaragoza de obtener un resultado positivo de La Rosaleda. Como en las siete salidas anteriores, el equipo aragonés fue incapaz de puntuar. Una racha infame, detonante principal de que el conjunto que dirige Luis Costa esté ya a las puertas del descenso.
El Zaragoza pagó con creces un pésimo inicio de partido. A los 17 segundos, Miguel Ángel avisó. Al minuto, Gerardo hizo el 1-0 y en el minuto 9, Musampa le había colocado el 2-0 a Juanmi. Terrorífico.
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El Málaga sacó un fruto descomunal a su salida en tromba. Todo le salía a pedir de boca. Se vio tan fácil ganador que, como en el cuento de la cigarra y la hormiga, se echó a dormir. Y llegó el invierno (futbolístico, claro, porque la temperatura en Málaga no bajó de los 20 grados). Se olvidó de atacar, cedió todo el campo y desaprovechó una oportunidad de oro para noquear al Zaragoza. Acuña pasó de toro a hormiga, minuto a minuto se comió el terreno que le cedían los de casa y cambió por completo el cariz del encuentro. Con el balón en su poder, el conjunto maño encerró al Málaga. Pisó el área de Contreras con cierta facilidad, aunque falló en el último pase, el de gol. Así que Acuña recurrió a su tremendo disparo desde fuera del área. El paraguayo, con evidentes problemas físicos, se multiplicó, monopolizando las ocasiones del Zaragoza. Tiró de todos lados pero siempre encontró a Contreras. Hasta la segunda parte. Sería por la ley estadística del cántaro y la fuente pero el caso es que Acuña acabó venciendo la resistencia del meta malaguista. A su manera, con un extraordinario tiro desde 25 metros, la hormiga recuperó su apariencia de toro y acortó distancias.
Era justo pero insuficiente. Porque entre los méritos del Zaragoza y la desidia del Málaga debió llegar el empate. Con el 2-1, los locales despertaron y Zárate pudo haber acabado con los apuros. Solo ante el meta Juanmi, al argentino se le hizo de noche. Marró el 3-1 y los blanquiazules se dispusieron a sufrir. Hasta el último suspiro, cuando ese lanzamiento de Juanele dio en el poste... Y salió fuera.



