Liga de Campeones | Oporto 1 - Real Madrid 2

Doce de doce

El Madrid levantó un muro en torno a César y con dos goles por sorpresa tumbó al Oporto y entra con honores en cuartos

Actualizado a

Misión cumplida en Oporto. No fue el Madrid estelar, de purpurina, de destellos. Ganó en Das Antas el de los currantes, el de los Solaris, desgastándose hasta el último aliento soltando puños y subiendo la guardia. Por eso no se vio fútbol elegante, de alta escuela y sí una brava defensa de la portería con un César inconmensurable, rodeado por una muralla blanca de granito. Podemos hablar de un partido feo, trompicado y plagado de imprecisiones. Y también se abre la puerta a un juicio razonable por la drástica medida de Del Bosque de dejar a Portillo en la grada, aplazando un debut esperado y taponando la ilusión del chaval supergoleador. Pero también es definitivo que el conjunto madridista ya está matemáticamente en cuartos de final de Champions y eso es sumar y seguir. A lo práctico, digamos.

La ausencia de cracks revolvió la conciencia a Del Bosque a la hora de confeccionar la alineación. Por buscar el prisma más amable, fue reservón. Buscó amarrar el empate y si venía algo más, pues mejor aún. Al menos esa es la lectura cuando se sale al campo con tres centrales, Pavón, Hierro y Karanka, ante un Oporto que sólo lanzaba a Postiga en punta. Obviamente Miñambres y Raúl Bravo pudieron buscar más banda, pues el trabajo iba a resultar escaso cerca del área. En fin, con esta novedad táctica, el equipo era una pirámide con una solitaria punta con el nombre de... Guti. Ni siquiera jugó el esperado Morientes. El Madrid convirtió el centro del campo en una boca de metro en hora punta y resulta que le salió el experimento de maravilla.

El Oporto se enredó demostrando la esperada torpeza que le persigue y descuidó una arrancada de Miñambres que culminó con pase medido a la cabeza de Solari. Golazo del llamado jugador número 12, cada día más en forma, y situación bajo control. El Madrid se encontró el obsequio en el minuto siete a pesar de que cometía temerarios errores por la banda izquierda de Karanka y Bravo a manos de Capucho, un buen futbolista. Lo vería muy bien Del Bosque para rectificar en el descanso sustituyendo en la posición al primero de ellos por Helguera.

Con el marcador a favor el Madrid se convirtió en un frontón. Mala imagen para un equipo poderoso, sin duda, pero a Das Antas fueron los blancos a por puntos y no a dejar huella. Atrincherados para arañar en una contra, los blancos volvieron a burlar a la ruinosa del Oporto y a un Vitor Baia cazamusarañas para ampliar la ventaja.

La retreta del Madrid ya fue total. De ahí al final del partido se trataba de achicar agua. Hierro y Pavón estuvieron excelentes en este sucio trabajo. Un lapsus por la izquierda provocó el tanto de Capucho, pero el Oporto dejó ahí todo el pellejo. Después dio un recital de incapacidad física y mental para llegar a la red.

La verdad es que no hubo fútbol y sí un final a empujones del conjunto de Mourinho que mereció el empate. Pero César estuvo empeñado en ser el héroe de la noche... Huele a Novena. El Madrid cambia su cara en la competición europea.

Las notas del día

Perfecto: César

Fue de menos a más rubricando una segunda parte de impresión. Salvó el marcador y asombró en Das Antas.

Fenomenal: Solari

Volvió a marcar al Oporto. El argentino se ha convertido en el motor de un Madrid escaso de fuerzas.

Muy bien: Pavón

El canterano corrigió los pocos errores del capitán de la zaga. Siempre estuvo en su sitio. Ya es un veterano.

Bien: Miñambres

El lateral se mueve como pez en el agua cerca del área contraria. Dio la asistencia del gol de Solari.

Regular: Raúl Bravo

El canterano se muestra más seguro con el balón en los pies que defendiendo las posiciones en la zaga. Gran desgaste.

Mediocre: Flavio

El centro del campo le vino grande. El brasileño aportó muy poco al equipo en la noche de ayer.

Mal: McManaman

Le patinó el balón como si se tratara de una pastilla de jabón. Elude responsabilidades a la hora de encarar.

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Muy mal: Karanka

Del Bosque acabó sustituyéndole por Helguera porque fue incapaz de contener las internadas de Capucho.

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