Proeza de un Rayo con diez en Anoeta
Puentes expulsó injustamente a Bolic y la Real desaprovechó un 2-0.

El Real Sociedad-Rayo tuvo de todo. Comenzó siendo un monólogo del equipo donostiarra y concluyó con una proeza del madrileño, que supo igualar un duelo que perdía por 2-0. Y lo hizo con diez jugadores, puesto que Bolic fue expulsado al filo el descanso. Además, el encuentro estuvo interrumpido durante algunos minutos al invadir dos jóvenes el terreno de juego y la última jugada fue de infarto, con sendos disparos a la madera de la meta del Rayo -De Paula mandó un balón al poste y Aranburu a la parte superior del larguero- y una gran intervención de Etxeberria, que sacó el esférico desde la misma raya de gol.
La Real pudo golear, pero acabó dilapidando sus ocasiones y su renta. Acertó en los primeros minutos de cada parte y pensó que ya lo tenía todo hecho. Se equivocó por partido doble. Primero desaprovechando las numerosas ocasiones de que dispuso, que fueron de todos los colores y desde todas las posiciones, y luego no sabiendo cerrar el paso a un adversario que estaba obligado a atacar a la desesperada. El equipo de Toshack jugó al contraataque, pero lanzando sus golpes al aire, y lo que se encontró fue con un directo en su mentón.
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El Rayo, demasiado conservador en la primera parte, se quitó todo tipo de corsé cuando se vio contra las cuerdas. Entonces, lejos de venirse abajo, lo que hizo fue apelar a la casta. Tanta adversidad le había enrabietado; encauzó su furia hacia la meta de Westerveld y eso fue suficiente para que empatase. No bordó el juego, pero sí supo ser práctico.
En diez minutos niveló los goles de Nihat -el primero que consigue con la Real Sociedad- y de Luiz Alberto. El tanto de Pablo Sanz le dio la esperanza, le metió de lleno en el partido, y el de Bolo le otorgó el premio de sumar un punto, amén de superar a la Real Sociedad en el goalaverage, algo que puede resultar decisivo al final de la temporada en caso de que ambos equipos finalicen igualados a puntos.




