EL PRIMER 'CRACK' DEL BARÇA
Cumplió 11 temporadas con el FC Barcelona, jugó 329 partidos y marcó 243 goles. Su llegada al club azulgrana supuso el engrandecimiento definitivo de la entidad, y la creación del mejor equipo de su historia hasta entonces.

A mediados de 1950, un equipo llamado Hungaria, formados por futbolistas exiliados de Países del Este, aterrizó en Barcelona para disputar un amistoso contra el Espanyol. Entre ellos estaba Ladislav Kubala, un joven de 23 años que maravilló al José Samitier, director técnico del Barça, y que decidió ficharlo a toda costa.
A partir de ese momento, comenzaba para el club azulgrana la etapa más gloriosa de su historia. Kubala, de nombre ya Ladislao, iba a engrandecer el nombre del Barça como nadie lo había hecho hasta entonces. Aquel delantero, malabarista del balón, portentoso físicamente, y con madera de líder, iba a encabezar la consecución de cuatro Ligas, cinco Copas de España, dos Copas de Feria y una Copa Latina, amén de múltiples trofeos no oficiales.
No obstante, hasta que el mejor futbolista de la época pudo debutar oficialmente con la camiseta azulgrana, se tuvieron que superar mil y un obstáculos. El Barcelona no recibió autorización de la FIFA para contratar al futbolista, ante la negativa de su anterior club oficial, el Vasas húngaro, así como la Federación de Hungría, que le consideraban un estafador y un delincuente, después de haberse fugado de Hungría ante la falta de libertad que se vivía al otro lado del Telón de Acero.
Casi un año después, después de numerosas negociaciones y algunos partidos jugados en situación alegal, Kubala debutó oficialmente con la camiseta del Barcelona. Fue en la Copa del Generalísimo, el 29 de abril de 1951 contra el Sevilla en la capital hispalense. Aquel día se puso la primera piedra del Barcelona de las Cinco Copas, del equipo que obligó a la construcción del Camp Nou porque las gradas de Les Corts se habían quedado pequeñas ante la afluencia de público.
Un mago del balón
En total, entre 1950 y 1962 , Ladislao Kubala disputó 329 partidos con el Barcelona, y marcó 243 goles. Entre sus muchos logros está el de marcar siete goles en un partido de Liga, frente al Sporting de Gijón. Lo único que no pudo conseguir fue la Copa de Europa, aunque estuvo presente en la fatídica final en la que los palos impidieron la victoria del Barça en el Estadio de Berna contra el Benfica en 1961.
Las características de Kubala como futbolista eran algo nunca visto en España hasta su llegada. Su técnica era casi circense, y su estilo en los lanzamientos a balón parado (usando el interior del pie para superar las barreras) supusieron una auténtica revolución en el juego. Se pasaba muchas horas practicando con el balón en los pies, y en los entrenamientos se divertía intentando enviar el balón al larguero.
Tres años después de debutar en España, el 24 de septiembre de 1957, el Barcelona de Ladislao Kubala estrenaba el Camp Nou. Algunos meses más tarde, el club consiguió su primer gran título internacional, la Copa de Ferias, hoy Copa de la UEFA, al derrotar en la eliminatoria final a la selección londinense
Para ese momento, Kubala ya era el máximo ídolo que había tenido la afición culé desde la retirada de Samitier. En 1953, además, Kubala se había estrenado con la selección española, anotándose un curioso récord: jugar partidos oficiales con tres naciones distintas: Hungría -su país de nacimiento-, Checoslovaquia -el país de sus padres-, y España su país de adopción-.
Adiós a los 35 años
Las lesiones fueron el único handicap que sufrió a lo largo de su carrera. Sus ausencias coincidieron casi siempre con malas rachas del equipo azulgrana, lo que contribuyó a aumentar el mito que de él habían creado los hinchas. En 1958, la llegada de Helenio Herrera supuso el principio del fin de la estancia de Kubala. El entrenador no confiaba especialmente en él, y las malas relaciones entre ambos terminaron con la estrella apartada del equipo.
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La decisión, junto a un duro comunicado del club en contra de Kubala, generó un profundo cisma en la institución, y hasta siete directivos presentaron su dimisión. Sin embargo, la conquista de dos Ligas consecutivas (58-59 y 59-60) mantuvo a Helenio Herrera en el cargo, hasta que la eliminación europea en 1960 a manos del Real Madrid conllevó el cese de HH, y Kubala volvió a brillar en la época de la fallida final del 61.
En 1962, con 35 años y el Camp Nou lleno a rebosar, Ladislao Kubala se retiraba del fútbol, aunque no del Barcelona. El equipo, reforzado con Di Stéfano y Puskas, que se quisieron unir a la fiesta y se vistieron de azulgrana, venció al Stade Reims, y despidió al hombre que más había engrandecido a la entidad culé. Cinco meses más tarde, siendo el director de la Escuela de Fútbol, Kubala se sentaba en el banquillo, dispuesto a protagonizar una nueva etapa de éxitos, que no fue tal y le condujo a firmar por el Espanyol.



