Grosso, un luchador que heredó el 9 de Di Stéfano
Heredar el nueve de Alfredo Di Stéfano. Ese fue el venenoso legado que recibió Grosso cuando subió al primer equipo del Real Madrid después de su cesión al Atlético.

Heredar el nueve de Alfredo Di Stéfano. Ese fue el venenoso legado histórico que recibió Ramón Moreno Grosso cuando subió al primer equipo del Real Madrid después de una larga y fructífera estancia en las categorías inferiores del club y de estar parte del año 64 cedido en el Atlético para tratar con éxito de que el eterno rival madridista no bajara a Segunda División.
Esa herencia, conflictiva porque en los primeros tiempos las comparaciones con el gran Alfredo fueron inevitables, la gestionó con éxito porque Grosso estaba hecho con la pasta de la fuerza de voluntad y del esfuerzo, algo que encajaba con la filosofía que había impuesto en el club Santiago Bernabéu muchos años atrás. También le ayudaron mucho en sus comienzos, con los continuos consejos y constante ayuda, jugadores como Amancio, Puskas y Gento.
La prueba la superó con creces porque en su primera campaña de blanco (64-65) fue el máximo realizador del equipo en la Liga con 17 goles anotados en 28 encuentros. Esa aportación fue vital para que el Real Madrid ganara la Liga. El balance en el año del debut lo completó con cuatro tantos en la Copa de Europa, algo extraordinario para un neófito. En su segunda campaña en la elite llegó la sexta Copa de Europa, la llamada ye-yé, y en la tercera su segunda Liga, título al que contribuyó con diez tantos. Eso le convirtió en el segundo goleador del equipo, con una diana menos que Gento. Así fue más fácil la transición. Pero en el caso de Grosso llevar el nueve sólo significó ser delantero centro en sus dos primeras temporadas.
Pasa al centro del campo
En la tercera cambió sustancialmente su rol dentro del equipo y pasó a formar parte del terceto de centrocampistas que formaban Pirri, por la derecha, Velázquez, cerebro por el centro, y el propio Grosso por la izquierda. El nueve lo dejó cuando Santiago Bernabéu fichó a Santillana, junto a Corral y Aguilar, en el año 71 y ese número pasó, desde entonces, a ser patrimonio exclusivo del goleador cántabro.
La trayectoria de Grosso ha estado plagada de alegrías, como demuestran las siete Ligas ganadas y la Copa de Europa del 66. Pero también dio cobijo, como no podía ser menos, a la decepción. La primera se produjo el 22 de mayo del 71 en el estadio Karaiskakis de Atenas. Cuarenta y ocho horas después de empatar con el Chelsea en la final de la Recopa, el equipo blanco cayó por 2-1 en el desempate. Las crónicas de la época coinciden al afirmar que una de las causas de la dolorosa derrota fue el cansancio que acusó Grosso en el segundo partido. El Madrid no tuvo aquel día a su motor en perfectas condiciones y lo notó ante un equipo más fuerte que, además, estaba acostumbrado a jugar a un ritmo más fuerte y tuvo en Peter Osgood a un demoledor delantero.
La segunda derrota que más escoció a su hondo madridismo, aunque no jugó aquel día, fue el 0-5 que el Barcelona de Johan Cruyff le endosó al Real Madrid una negra noche del 17 de febrero de 1974. Por eso le produjo un especial placer el 4-0 que el equipo blanco devolvió al azulgrana en la final de la Copa de España y en la que Grosso tuvo un importante protagonismo.
El gesto del brazalete
Fue el 29 de junio de ese año. El Barça no podía contar con sus extranjeros, porque entonces esa competición no la podían disputar los futbolistas foráneos, pero aún así el equipo azulgrana, que había ganado la Liga con notable claridad y brillantez, era el favorito en todas las apuestas. Ramón, siempre buen compañero, dejó aquel día, al final del partido, su puesto y el brazalete de capitán a Zoco para que éste, que se retiraba tras ese encuentro, recogiera el trofeo de manos del general Franco.
Grosso se fue especializando, tal y como ha dicho muchas veces, en "bailar con la más fea", en hacer el trabajo oscuro de marcar al jugador más creativo del centro del campo del bando rival. Esa es una labor ingrata, poco vistosa, pero siempre muy valorada por todos los entrenadores. Ese cambio de papel tuvo como principal consecuencia su progresivo divorcio con el gol, que tan fiel le fue en sus primeras campañas como madridista. Por eso en sus cuatro últimas Ligas con el Real Madrid sólo consiguió un tanto, el que logró en Valencia el 19 de marzo del 72. En 1976 echó el telón y se jubiló tras doce temporadas honrando con su esfuerzo la camiseta que vestía.
SU FICHA
Lugar de nacimiento: Madrid
Fecha de nacimiento: 8-12-1943
Puesto: Centrocampista
Real Madrid: Temporadas 1964-1975
Otros equipos: Juvenil del Real Madrid, Plus Ultra (63-64, cedido), Atlético de Madrid (1964, cedido)
Veces internacional: 14
Partidos en el Madrid: Liga: 265 (10 goles); Copa: 55 (10); C. Europa: 30 (11); Recopa: 8; C. UEFA: 6; C. Intercontinental: 1.
Total de partidos: 365
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Total de goles: 75
Títulos con el Madrid: 7 Ligas, 3 Copas y 1 Copa de Europa



