Primera | Alavés 0-Mallorca 4

Losada vuelve a sentirse futbolista

Hizo dos goles que fulminaron al Alavés y Mendizorroza le ovacionó.

LETAL. Losada (a la derecha) y Luque (en el medio) fueron una auténtica pesadilla para la defensa del Alavés que no pudo frenarlos.
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Tdavía no se había decidido hacia dónde caminaría el partido cuando a Lo sada se le despertó el instinto, mitad goleador, mitad matemático, que le hizo ir a buscar un balón perdido a la frontal del área y meter la sutilmente la bota por debajo de la pelota para destaparse con un tiro parabólico que superó a Kike.

Losada vuelve a sentirse futbolista y se le intuye en su juego. Lo que hace en el campo no es más que la expresión de un estado eufórico postsufrimiento. Después de un año lesionado, ahora se cree futbolista para todo. Para presionar, tirar caños y paredes, para ofrecerse y para golear. Ya con Luis Aragonés en el Oviedo jugó como lateral derecho ocasionalmente y cumplió. Poco antes de que Mendizorroza le aplaudiera a rabiar, en un gesto que engrandece a la hinchada de Vitoria, cerró el partido colocando un balón imposible para Roa. Fue otro toque sutil, esta vez con el interior del pie, procedente de una jugada de estrategia que puso en entredicho la concentración del equipo de Mané.

Entre los dos tantos de Losada hubo uno de Luque. Otro que tal baila. Por encima de sus cualidades hay un hecho que le ayuda a encumbrarse. Se le había catalogado de indolente, quizá por sus ramalazos de futbolista frío y por cierta pereza en el trabajo diario. Era carne de cañón. Ofrecía todos los ingredientes para ser el chivo expiatorio en un equipo que no tenía nada que ver con lo que fue. La ausencia de Etoo le ha puesto en la hora de la verdad y ha salido airoso. Está codeándose con los mejores goleadores del campeonato y lleva cinco tantos en las últimas jornadas. Le firmó una camiseta a Florentino en los vestuarios de Son Moix en la última visita del Real Madrid y quién sabe si acabará firmándole un contrato si continúa empujando su trayectoria como lo está haciendo ahora.

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Los dos goles en los primeros once minutos fueron una lacra demasiada pesada para el Alavés, que apenas se reconoció. Estuvo despistado y lento atrás y obtuso arriba. Puso el empeño habitual para intentar arreglar el desaguisado, pero se le apreció falta de recursos para levantar un partido tan complicado. Al final se terminó llevando su mayor goleada de la temporada, fruto de su exposición a las contras.

El que parece que se levanta es el Mallorca. Lo ha hecho desde la sobriedad de Kresic, que ha canjeado las licencias ofensivas de sus laterales y el exceso de protagonismo ofensivo de los centrocampistas por un juego más racional. Ahora es un equipo más soldado, capaz de hacer daño porque arriba puede fundir con Luque y Losada.

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