Copa del Rey | Rayo 1 - Real Madrid 0

Pura cortesía

Un gol de Peragón en el descuento sella un partido sin vida.

CASILLAS EN BUEN TONO. El guardameta se empleó con atención en los remates del Rayo, pero nada pudo hacer en el gol.
Actualizado a

El Rayo murió esbozando una sonrisa. Es una bonita forma de decir adiós a la Copa del Rey. Y debe agradecerle el favor al Real Madrid, pues jugó en Vallecas con mínima presión, e incluso el tanto de Peragón en el minuto 93 tuvo todo el aspecto de ser una concesión de cortesía. No se dejó ganar el conjunto madridista, en absoluto, pero tampoco un gol arriba o abajo causó disgusto en el banquillo de Vicente del Bosque. La verdad, este partido de vuelta de cuartos de final pasará a la historia por ser un entrenamiento con focos y bastante aburrido.

El negro riguroso del Real Madrid fue la primera noticia y quizás la única del partido. Todo lo que ocurrió después estaba previsto. El empuje estéril del Rayo, aunque bravo y con la cara alta, chocó como un mercancías contra un rival bien plantado en defensa -con tres de los cuatro titulares más Karanka- y fenomenal en la segunda línea, pues Makelele se agigantó al puro estilo Vieira. El balón se enredó en los treinta metros del centro del campo, enganchado en piernas de Macca, Solari y Flavio. Los dos últimos dejaron constancia de una gran soltura, siendo una grata sorpresa el buen tono de Conceiçao después de tres meses de baja por lesión.

El Rayo no pudo perforar la banda de Roberto Carlos y tampoco la de Salgado, laterales que fueron ayer titulares en Vallecas por un trasfondo disciplinario que costó caro por la lesión del due. Azkoitia y Mauro viraron el rumbo por la frontal, buscando las espaldas de Pavón y Karanka. Bolo tuvo su minuto de gloria y lo desperdició. Exactamente lo mismo que Guti, quien en una débil vaselina sobe Lopetegui arruinó la mejor ocasión de gol.

El Madrid de los suplentes se fajó con dignidad, sin arriesgar los tobillos, pero buscando el camino hacia Lopetegui. En la segunda parte bajó la intensidad a la vez que el reloj marcaba el paso de los minutos. La eliminatoria estaba completamente resuelta y allí no había razones para dejarse la piel. Ni siquiera para agradar a Del Bosque, pues el técnico tiene muy claro el escalafón para elaborar una próxima alineación titular.

Así consiguió el Rayo llevar el partido hacia un dominio casi absoluto. Más aún cuando Salgado se fue en camilla y después cambiaron a Roberto Carlos, quien en colaboración con Solari habían hecho las cosas más interesantes. Un error de Munitis en mano a mano con Lopetegui marcó el límite del peligro madridista. El delantero blanco estuvo ayer negro negrísimo. Está atropellado con el balón en los pies.

Noticias relacionadas

Manzano mantuvo un equipo bastante competitivo hasta los últimos compases, buscando una victoria moral con la que rearmarse en la Liga. El Rayo consiguió sitiar de alguna manera al Madrid, ya alicaído cuando se alcanzó el tirón final, probablemente aburrido incluso de verse sobre el césped sin provocar la más mínima expectación. El balón pasó a rondar las inmediaciones de Casillas, que se empleó con acierto en varios lanzamientos con veneno puro.

El brasileño disparó al poste en la última jugada dentro de los noventa minutos. Fue la antesala de la guinda. El reloj llegaba al tercer minuto del descuento cuando Peragón se marcó una gran arrancada dejando en el camino a Miñambres y sorteó la salida de Casillas. Un gol bonito para la despedida del Rayo en una eliminatoria escrita una semana antes en el Bernabéu.

Te recomendamos en Más Fútbol

Productos recomendados