Otro punto salvado en el último minuto
Un tardío gol de Quevedo castigó la falta de puntería del Villarreal.

Villarreal y Rayo siguen sin ganar. El equipo amarillo estuvo más cerca de romper su mala racha que el franjirrojo, pero éste volvió a conseguir puntuar en el último suspiro, como hizo hace una semana en Vigo. Quevedo culminó una jugada a balón parado, neutralizando la ventaja que había conseguido Víctor, de penalti.
Ambos equipos se pusieron las pilas. Las del Rayo, eso sí, duraron más. Conscientes de que su situación no es precisamente la que pretenden, Villarreal y Rayo ofrecieron un partido vivo, con intensidad y con ocasiones de gol. Ambos equipos aceptaron el intercambio de golpes, tratando más buscar el KO por la vía rápida del adversario que ganar el encuentro a los puntos. Eso sí, el cuadro madrileño trató siempre de mantener la guardia en alto.
El primer guantazo lo dio el Rayo. Apenas habían transcurrido veinte segundos cuando López Vallejo tuvo que emplearse a fondo para corregir un mal despeje de Ballesteros, tras un centro de Peragón. El Villarreal castigó el atrevimiento del Rayo con dos amagos. Jorge López, de cabeza, y Víctor, de volea, comprobaron los reflejos de Etxeberria, que estaba atento.
Quien no estuvo tan atento fue Muñiz Fernández, el árbitro del encuentro, que privó a Quevedo de una gran ocasión por un fuera de juego que no existió cuando estaba sólo ante López Vallejo. Pizzi tampoco estuvo afortunado al cruzar con exceso el balón y desaprovechar un perfecto servicio de Víctor.
El Villarreal tocó a rebato. Dejó a un lado el canje de golpes, en el que él fue el más vehemente, y optó por un partido monocolor, en el que atacó en oleadas, tratando de doblegar al Rayo por insistencia. Lo consiguió con un ingenuo penalti por manos de Peragón, que Víctor se encargó de transformar en gol.
Lejos de aceptar el KO técnico, el Rayo encajó el golpe con entereza. Tanto que pasó a dominar el encuentro. El Villarreal sosegó su juego, aunque Quique Martín tuvo dos ocasiones como para haber sentenciado el duelo. No lo hizo, dejó que el Rayo se levantase y se soltase.
Quevedo recogió la recompensa en el último minuto. Fue en una jugada de estrategia: Arteaga botó una falta, el gaditano ganó a su marcador en el salto y marcó de cabeza, dejando al Villarreal acordándose de las ocasiones que había dejado pasar.
El detalle
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Víctor es el máximo goleador amarillo.
Víctor marcó de penalti. Con ese gol, el delantero se convierte en el máximo realizador del Villarreal en Primera División. Ya lleva 21 tantos, con lo que ha superado al rumano Craioveanu, que, con 20, dianas, ostentaba hasta ahora la primacía en este apartado.




