Asturias golea a una floja Lituania
El combinado de Novoa pudo lograr un resultado aún más rotundo.

Asturias consiguió ayer una goleada de escándalo ante la selección de Lituania, que ofreció una lamentable imagen. No puede servir de disculpa que los lituanos hubieran jugado la noche anterior en Valencia para el espectáculo que ofrecieron ayer en El Molinón. El combinado asturiano controló el partido de principio a fin con una claridad rotunda.
El primer tanto, que fue obra de Oli, sólo tardó tres minutos en subir al marcador. Fue un avance de las aplastante victoria que iba a conseguir el equipo local. De hecho, Juanele pudo incluso haber inaugurado el marcador un poco antes.
La lluvia de goles se fue sucediendo con mucha comodidad. El equipo asturiano brillaba con luz propia, sobre todo por la banda izquierda, zona en la que Iván Ania era el mejor protagonista, muy bien compenetrado con Pablo Lago. El ex oviedista participó activamente en las jugadas de los tres primeros goles, que marcaron la diferencia del primer tiempo entre ambas selecciones. De todas formas, la goleada pudo ser mayor antes del descanso.
El equipo asturiano recuperaba con facilidad el control del balón para sitiar el área de Bophskus, quien evitó una derrota aún más sonrojante.
Tras el descanso, siguió la lluvia de goles, pero decreció el ritmo de juego por los numerosos cambios. Díaz Novoa privó a la afición gijonesa del espectáculo que hubiera supuesto ver juntos a Villa y Juanele. El zaragocista se mostró muy activo, aunque abusó de la floritura.
No obstante, Juanele marcó su segundo gol antes de ser relevado y, después, el deportivista José Manuel consiguió uno de los goles más bonitos de la noche, que suponía el 5-0.
Mediado el segundo tiempo, se produjo el primer avance serio de los lituanos, con una caída de Tamosauskas ante Manolo sin que existiera ningún contacto. Fue la única forma de que Lituania marcara el gol de un honor perdido de antemano, cuando ya tenía cinco goles en contra.
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A medio gas, el equipo de Díaz Novoa mantenía la celebración del partido en terreno lituano, con fáciles llegadas al área de Bophskus, aunque con poca precisión en el disparo, ya que buscaban más la brillantez que la efectividad.
Era tan lamentable la imagen de Lituania que la grada tuvo vergüenza de celebrar el sexto gol que cerró la cuenta de una noche que pretendió ser la fiesta del fútbol asturiano y en la que únicamente faltó un rival digno.




