Primera | Real Madrid 3-Real Sociedad 1

Tres puntazos

El Madrid se encontró con una Real ambiciosa, pero decidió al final el talento de Zidane, Raúl y Figo y es líder provisional.

MORIENTES NO TUVO PUNTERÍA. Morientes tuvo mucha presencia en el área, remató con estilo y potencia, pero esta vez no encontró la portería de Alberto. El delantero se fajó en el área de la Real, pero no pudo mantener la racha goleadora que le acredita en las últimas jornadas de Liga.
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Grata sorpresa la provocada por la Real Sociedad en el Bernabéu. Un equipo ordenado, vistoso, con ambición y dinámico. Le falló el candado. Le faltó astucia y suerte defensiva. Un autogol de Kvarme y una picardía de Raúl fulminó las ilusiones de Toshack y de sus hombres. El Madrid no perdona descuidos porque busca con ansiedad un liderato que ahora vuelve a tener provisionalmente.

El equipo de la fama tuvo que bajar de las estrellas, remangarse y ponerse a faenar en terreno pantanoso, porque el partido se puso muy duro desde el arranque. No fue día de florituras, sino de un toma y daca precioso para el espectador, en el que Alberto y Casillas asumieron el protagonismo. Ganó quien supo mantener el arma cargada, sin titubear, esperando el desfallecimiento del enemigo.

La Real encendió la maquinaria de forma fulminante a pesar de la helada. Aceptó el manejo del balón, buscó por el flanco izquierdo abusando de la soledad de Roberto Carlos y tuvo casi media hora notable con Idiakez, Alonso y Tayfun muy mandones. El Madrid se desorientó. De pronto Zidane no encontró la referencia de Helguera y Makelele, bastante diluidos todo el partido, y el francés no conectaba con el tridente de Figo, Raúl y Morientes. Una desconexión engañosa, no obstante, pues los blancos fusilaron a Alberto con saña, pero el guardameta tenía diez manos. Un coloso.

La Real culebreó muy bien entre líneas, descubrió la lógica inmadurez de Pavón, apretó a Hierro y hasta provocó cierta desazón en Roberto Carlos, que remató al larguero de Casillas en un error impropio. Llegó por el camino de la lógica el gol de Khoklhov y un minuto después Jankauskas tiró a las nubes con la portería descubierta. Un sector del Bernabéu, ávido de un anunciado espectáculo del Madrid, se sintió precipitadamente defraudado y rompió a silbar a su equipo.

Quizás no esperaban los impacientes madridistas la llegada de Santa Claus. Fue Kvarme quien destrozó la gran noche de Alberto tocando con mal pie un balón hacia su propia red. Ahí empezó el segundo capítulo de esta historia. El Madrid creció a la vez que lo hacía Zidane, con un cuentagotas de esencia en sus botas. La Real fue perdiendo estabilidad por su línea defensiva, excesivamente floja en el eje central, y por ahí Morientes y Raúl se fabricaron un gol ingenioso. El 9 sacó rápido de banda y el 7 protegió la pelota hasta el poste para buscar un hueco entre las piernas de Alberto. No era un día para exhibiciones; no era un día para goles magistrales. El Bernabéu lo entendió y aplaudió el honesto esfuerzo de sus jugadores.

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Toshack movió banquillo para reforzar la defensa sin renunciar al empate. Una elogiable intención que se reflejó en las incesantes llegadas de la Real hasta Casillas. El partido mantuvo un sabroso tono futbolístico, muy táctico y abierto a la genialidad individual. Así llegó una pared preciosa de Zizou y Raúl derrumbada en penalti claro de Rekarte sobre el francés. Figo no falló. El Madrid también sabe ganar estos partidos.

El detalle. 14 meses sin caer en el Bernabéu

El Madrid no pierde en el Bernabéu desde el 1 de noviembre de 2000 en Liga. Y con esta son cinco victorias seguidas en la Liga.

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