Nàstic de plástic
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No cuela. O pones la Copa a partido único hasta la final, o nos encontraremos con bodrios soberanos como el que padecieron trece mil entusiastas que se dejaron sus buenos duros en Tarragona para ver a su equipo poner voluntad y al Madrid desidia. ¡Vaya horror! Lo extraño es que la Federación no haya reaccionado tras el éxito del pasado año con la nueva fórmula de eliminatorias a partido único. Por mucho que se queje Irureta, es el sistema ideal para darle vida a una competición moribunda desde hace mucho tiempo. O eso, o a doble partido con los mejores equipos y nos dejamos de tonterías. Si el partido contra el Nàstic no hubiera tenido revancha la próxima semana, estoy seguro que las ocasiones y el gol del equipo catalán no hubieran dejado fríos a unos suplentes desmotivados. Y tampoco al banquillo.
El fútbol, cuando es malo, te hace bostezar. Los partidos, cuando no tienen un mínimo aliciente, se convierten en pachangas insufribles. Bueno, lo positivo es que más de uno se queda sin careta y evidencia sus carencias para ser suplente en un equipo como el Real Madrid. Hay tres o cuatro que deberían estar tapaditos unos meses tras la exhibición dada en la noche de ayer. Pero, insisto, cuando estamos tan enganchados a una Liga espectacular, a una Copa de Europa con mil platos sabrosos, la Copa del Rey, planteada así, no tiene ningún futuro. ¡Cambien ya!




