Segunda | Sporting 1 - Gimastic 1

El Nástic sembró la decepción en Gijón

El Sporting tan sólo pudo alcanzar el empate contra uno de los equipos de la zona baja de la clasificación.

Manuel Rosety
Redacción de AS
Actualizado a

El Nástic logró un empate en El Molinón a base de constancia en su juego ofensivo y por saber aprovechar la pájara que afectó al Sporting en el segundo tiempo. El partido tuvo un inicio anodino, con poca intensidad en el juego, ya que el conjunto catalán buscaba la forma de controlar los ataques gijoneses, mientras los locales se lo tomaban con paciencia.

El control del encuentro lo llevó el equipo de Acebal, aunque con dificultades para abrir espacios en la zaga tarraconense. De todas formas, el Sporting estuvo certero en la segunda ocasión en la que llegó a la portería de Moso, en una buena combinación entre Lozano y Villa, que el joven delantero rojiblanco acertó a materializar, tras dejar en evidencia a Albert Tomás.

Con la ventaja en el marcador, el equipo gijonés se lo tomó con excesiva tranquilidad, mientras que el Nástic combinaba mejor y creaba algunas complicaciones, aunque sin llegadas claras a la portería de Valencia. El partido se endureció en los últimos 25 minutos de la primera parte, sin que el árbitro demostrase capacidad para frenar la tensión y los numerosos roces. Esta circunstancia deslució el juego, que era bronco y sin apenas combinaciones de ataque.

Tras el descanso, cambió la decoración de forma drástica. El Sporting se vino abajo y el Nástic empezó a crear peligro. A los dos minutos de la reanudación, se anuló un gol a Deus por falta sobre Valencia. Aunque Rubio Iniesta lo concedió inicialmente, cambió su decisión tras consultar con un auxiliar.

El Nástic jugó a placer en esta fase, con un fútbol vertical y preciso de Pinilla y Dani Marín, aunque faltaba puntería en los metros finales. El Sporting, completamente roto, buscaba el gol de la tranquilidad al contraataque, pero Moso realizó las intervenciones más sobresalientes, que daban más fuerza a su equipo para apretar el el acelerador.

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Nogués sacó a toda su artillería con una táctica ambiciosa, mientras Acebal buscó soluciones que no le dieron resultado. La entrada del ruso Lediakhov obligó a retrasar a Lozano y a meter a Juan en la banda izquierda. Poco después, Cobas saltó al campo para intentar retener el control del balón, pero con poco éxito.

A cinco minutos del final, el Nástic tuvo el premio a su insistencia ofensiva, al aprovechar Herrero un saque de esquina, en el que la defensa y el portero rojiblancos se quedaron estáticos. El empate provocó una gran decepción en las gradas.

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