Kresic tuvo el mejor debut en el Mallorca
Novo, Luque y Paunovic dieron la bienvenida al técnico con goles

Sergio Kresic tuvo un debut que ni hecho a pedir de boca. Su equipo, el Mallorca, marcó los primeros goles en Son Moix, inauguró su casillero de victorias en casa, hizo las paces con su afición y, por momentos, recuperó buena parte de las virtudes que le llevaron a los puestos de privilegio en las últimas temporadas: orden, presión, apertura a las bandas, balones al hueco y, sobre todo, efectividad. Y cuando a sus jugadores se les olvidó las primeras lecciones de su nuevo técnico, evidenció un contragolpe letal.
El cambio de entrenador ha sido mano de santo en el Mallorca. Con Kresic en el banquillo, el equipo bermellón hizo en un partido lo que no fue capaz de hacer en los cuatro anteriores en su estadio con Bernd Krauss: marcar y ganar. Además, en noventa minutos logró el mismo número de goles -tres- que en los ocho precedentes. Su primera victoria en casa, por otra parte, envía al Rayo, de nuevo, a la última posición de la tabla.
Todo de cara
Al equipo de Manzano, por el contrario, no le salió nada. Demasiado nervioso al principio, con desajustes importes en algunos instantes, y sin pegada cuando dominó territorialmente, el Rayo no dio precisamente la mejor de sus imágenes. Incluso, hasta pecó de ingenuo.
El encuentro se le puso de cara al cuadro insular en el minuto seis. Novo, con un derechazo impresionante desde fuera del área abrió el camino del triunfo balear. Es decir, que para no cambiar el guión que interpreta desde que Manzano cogió sus riendas -con la sola excepción del encuentro ante la Real Sociedad- encajó un gol prácticamente antes de haber entrado en calor.
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La puesta a punto comenzó a hacerla a partir de entonces, pero sin fe en lo que hacía y, sobre todo, muy impreciso. No acertó ni con los pases ni los disparos a puertas. Tanto es así que Miki, el guardameta del Mallorca, trabajó más sacando de puerta que parando bajo los palos. Tampoco atinó Pino Zamorano al no ver un penalti de Engonga a Pablo Sanz en el área balear.
La imprecisión del Rayo la contestó el cuadro de Kresic con efectivos contragolpes. Primero fue Luque y luego Paunovic quienes dejaron patente que éste Mallorca es otro y que Kresic le ha dotado desde el principio de unas armas que carecía con Krauss. El hecho de que Rayo terminase con diez, por lesión de Míchel, es pura anécdota.




