Dinero para olvidar un año negro
Si Italia es el país de la pasta, el Calcio quiere ser también el campeonato de la pasta, pero de la otra, la de los billetes.

Tras una temporada plagada de escándalos y envuelta en el segundo fracaso transalpino consecutivo en Europa, los clubes italianos se han rascado el bolsillo y, en un derroche sin precedentes, han tirado la casa por la ventana para reforzar sus equipos, encerrar en el zurrón los seísmos de la pasada campaña y volver a reenganchar a una afición que acudió la temporada pasada en menor medida a los estadios.
A estas alturas, cuando todavía quedan varios días para que comience la Liga (el 26 de agosto) el Calcio se ha gastado más de lo que lo hizo el año pasado (148.000 millones de pesetas) para rebasar, además, la mítica cifra de los 150.000 millones en fichajes. Juventus, Milán y Parma (25.000 cada uno) se llevan la palma.
El Lazio ha invertido 8.000 millones en uno de los traspasos más sonados, el de Mendieta, pero ése no es el fichaje más caro del Calcio esta temporada, honor que recae en el guardameta Gianluigi Buffon, que ha pasado del Parma a la Juventus por la friolera de 9.000 kilos.
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La crisis económica que acosa al Calcio no ha hecho arrugarse lo más mínimo a los dirigentes de los clubes a la hora de buscar refuerzos. Si el mercado español es caro, el italiano se ha vuelto prohibitivo, como demuestra el hecho de que por jugadores como Cassano o Fiore, internacionales con Italia pero simplemente buenos jugadores de equipo, se han pagado 4.200 millones de pesetas. Eso sí, el Calcio también ha recibido dinero fresco para invertir gracias a la venta de jugadores como Zidane o Verón, dos superestrellas de talla mundial, cuyas salidas han provocado conmoción.
Sin lugar a dudas, la pasta está siendo el mejor remedio para tapar los escándalos de la nandrolona, del caso pasaportes, de la xenofobia que campa a sus anchas en los estadios, de la violencia y de las apuestas clandestinas. ¿Será suficiente para el aficionado italiano?



