Con los faraones blancos
Las pirámides de Giza también sucumbieron al Real Madrid. Recibieron la visita de toda la expedición a eso de las diez de la mañana. Un fuerte cordón de seguridad formado por más de 500 soldados evitó que la gente se acercara a los futbolistas aunque hubo momentos de confusión por la gran cantidad de turistas que había en los monumentos.


Raúl fue, sin duda, el más vitoreado por estas tierras, más que Zidane y que Figo. El delantero se maravilló con lo que tuvo ante sí y aprovechó la oportunidad de sacarse algunas fotos para su álbum personal. Figo, que nunca había estado en Egipto, no perdió detalle de todo lo que vio. Iba bien equipado, con cámara de vídeo y de fotos.
Alucinaron. La primera parada fue en la pirámide de Keops, de 137 metros de alto. Está considerada una de las siete maravillas del mundo. A la cámara de difuntos sólo pueden acceder 150 personas cada día.
Ayer, el gobierno egipcio hizo una excepción y toda la delegación madridista pudo acceder a ella. Caminar por sus pasadizos de no más de 1,10 metros de altura fue el entrenamiento más duro de la mañana. Los fisioterapeutas ya preveían trabajo extra después de la comida.
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Zidane salió exhausto, pero a la vez encantado con la grandiosidad de la pirámide. Los jugadores no bajaron del autobús para ver las pirámides de Kefren y Micerinos. La última parada fue en la esfinge de Giza. Un monumento perfectamente conservado al que le falta la nariz.
Sólo faltaron el técnico, Guti, Savio, Roberto Carlos y Salgado. Los que no tuvieron pereza fueron Di Stéfano, Amancio y Butragueño, que además visitaron el Museo y la tumba de Tutankamon.



