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¿Por qué se le llamaba "perra gorda" a la moneda de diez céntimos de peseta en España?

El pasado 30 de junio finalizó el plazo para cambiar las pesetas que tuviésemos en casa por euros. Un total de 1.575 millones de euros se han quedado sin cambiar.

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¿Por qué se le llamaba "perra gorda" a la moneda de diez céntimos de peseta en España?

Hace ya casi 20 años cuando el euro entró en vigor en España. El 1 de enero de 2002 la nueva moneda europea comenzó a ir de mano en mano en nuestro país, y según la web del Banco de España, dos días más tarde el 96% de los cajeros automáticos de la zona del euro ya dispensaban billetes en euros y una semana después del lanzamiento, más de la mitad de las transacciones en efectivo se hicieron en euros.

Este año ha sido definitivo para las pesetas, pues el Banco de España anunció que el pasado 30 de junio terminaba el plazo para canjear nuestras antiguas monedas por euros. Según el Banco de España, han quedado 1.575 millones de euros por cambiar en nuestro país: 793 en billetes y 782 millones en monedas.

Así, las monedas nacionales dejaron de usarse como pago de forma legal el 28 de febrero de 2002. Entre ellas, la conocida peseta española, que llevaba como unidad monetaria de España desde el año 1868, es decir, en torno a un siglo y medio de reinado monetario.

Confusión entre un león y un perro

Entonces dejamos atrás un gran número de monedas muy características y con nombres muy curiosos. Por ejemplo, la popular ‘perra gorda’, la moneda de cobre de diez céntimos. Según explica Libre Mercado, en el reverso de la moneda aparecía un león sosteniendo el escudo de España. De esta forma, la población confundió el león con un perro y el curioso nombre comenzó a circular.

También existían las ‘perras chicas’, las monedas de aluminio de 5 y 10 céntimos que sustituyeron a las antiguas monedas de cobre presentes en el país desde el comienzo de las pesetas. Lo más probable es que el nombre de ‘perra chica’ se hubiese acuñado por la misma razón que ‘las grandes’: la confusión del león con un perro.

Otras tantas monedas de pesetas fueron acuñadas con nombres muy curiosos. ‘La lenteja’, como se conocía a la moneda de 1 peseta, recibió este apodo por su pequeño tamaño (14 mm de diámetro). El ‘pelón’, el ‘bucle’ y el ‘tupé’ se llamaron así por la forma en la que se representaba a Alfonso XIII: con un retrato de bebé, como un niño con rizos y con un mechón de pelo en la frente, respectivamente.