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Los trucos para elegir el mejor melón y sandía de la frutería en verano

Tienen propiedades que los convierten en el postre ideal para la campaña estival, pero el gran problema llega a la hora de seleccionar cuál está en mejores condiciones para su consumo.

Los trucos para elegir el mejor melón y sandía de la frutería en verano

El melón y la sandía son dos de las frutas estrella de la temporada de verano. Se trata de productos muy nutritivos y beneficiosos para el organismo. Destacan por su gran contenido de agua y tienen propiedades que los convierten en el postre ideal durante la campaña estival.

Trucos para acertar con el melón

El gran problema llega a la hora de elegir cuál está en mejores condiciones para su consumo. Para no llegar a casa y abrir un melón pasado o que todavía no ha llegado a su punto idóneo de maduración, existen varios trucos para acertar con la elección:

- El color: para saber si está maduro, su color no debe ser muy verde y brillante, ya que eso significa que necesitará más tiempo; en cambio, si es amarillo fuerte se tratará de un melón pasado. Por ello, lo ideal es que su tono sea verde medio con ligeras manchas de color amarillo. 

- Las grietas: son un indicativo de madurez, pero si se encuentran en exceso podría ser que estuviera dañado en su interior. Pese a ello, un buen melón debe tener grietas tanto en sus extremos como a lo largo del mismo.

- El tacto: debe presionarse en sus extremos ligeramente. Si el tacto es blando, quiere decir que el melón está dulce, pero si se hunden los dedos, es que se ha pasado de maduración. 

- El sonido: se deben dar unos pequeños golpecitos al melón: si suena duro, es que está verde en su interior; en cambio, si su sonido es hueco y vibra significa que se trata de un fruto en perfecto estado. 

- El olor: si el olor del extremo del melón es dulce y afrutado, es que se puede consumir, pero si no se percibe así, se trata de un producto que no ha alcanzado su grado de madurez adecuado.

La sandía ideal

Por su parte, la sandía aporta vitaminas, antioxidantes, minerales y casi no tiene calorías. Para disfrutar de su sabor en todo su esplendor, lo ideal es consumirla en su punto perfecto de maduración, pero lograrlo se hace más difícil debido a su gran cáscara exterior. Aún así, existen una serie de consejos para llegar a un producto adecuado:

- La apariencia: suelen recolectarse antes de su punto de maduración, por lo que hay que fijarse en su apariencia. En el caso de la sandía, cuanto más color y brillo tengan, más les queda para alcanzar su estado idóneo.

- La forma: lo ideal es coger la más redonda y con menos grietas o golpes. En caso de que tenga muchas, puede ser señal de que no haya recibido el agua o sol adecuado y podría verse alterado su sabor.

- El peso: si es ligera, el sabor y la textura de la sandía podrían no tener la consistencia necesaria para ser un producto de calidad.

- El sonido: al igual que ocurre con el melón, se debe seguir el ritual de los golpecitos en su base. Si el sonido es hueco y fuerte, se trata de una sandía ideal, pero si retumba o apenas se escucha, la fruta no estará madura del todo. Si al agarrarla la corteza está blanda, quiere decir que ya se ha pasado.