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OUTDOOR

Nico Aubert cruza España de punta a punta con paramotor en completa autonomía

El atleta marbellí ha completado con éxito su travesía de más de 1000km. desde Estaca de Bares (Coruña) hasta Tarifa (Cádiz) en poco más de tres días.

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Nico Aubert sobrevolando una playa de España con olas y casas con césped al otro lado. En paramotor. En noviembre del 2023.
Nico Aubert

Nico Aubert (Marbella, 1997) uno de los mejores deportistas mundiales en paramotor, embarcó en una aventura que le ha llevado a recorrer más de 1000 kilómetros desde la Punta de Estaca de Bares hasta Tarifa, cruzando España entera en poco más de tres días, con su paramotor como medio de transporte.

Un paramotor para cruzar España. Nico Aubert. Playa.
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Un paramotor para cruzar España.Nico Aubert

Desafíos de una travesía inédita

Partió con un propósito claro: “Demostrar que el paramotor no solo es un deporte de competición sino también una forma única de viajar”. Para ello se enfrentó a desafíos logísticos, emocionales y técnicos para llevar a cabo esta maravillosa aventura. Los cuenta en AS Acción.

El primero tiene que ver con la preparación del viaje, que implicó más que solo cargar combustible. “Equipé mi paramotor con alforjas y bolsas laterales para llevar todo lo necesario, desde un colchón hasta herramientas esenciales”, relata Aubert. Eso provocó que “un paramotor que normalmente pesa alrededor de 25 kg llegó a pesar unos 50 kg para esta travesía”, añade.

Pero tampoco podía excederse con el peso: “La limitación de espacio me llevó a llevar herramientas mínimas, pero una placa solar fue esencial para mantener mis dispositivos cargados durante la travesía”. En cuanto al equipo, el protagonista de esta historia señala que usó un equipo convencional de paramotor, “Un PAP TINOX 1400 con un Vitorazzi Moster 185 y una Viper XC 18m, destacando la versatilidad de este deporte”.

Los acantilados gallegos que desembocan en el mar, una de las vistas favoritas de Nico Aubert en su travesía de España en paramotor.
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Los acantilados gallegos que desembocan en el mar, una de sus vistas favoritas.Nico Aubert

El segundo es que “la complejidad de los espacios aéreos en España requirió una minuciosa planificación de rutas para evitar interferencias”, reconoce el piloto. Aunque lo que obtuvo a cambio lo compensa: “He volado por sitios increíbles. Desde las alturas contemplé la diversidad geográfica de España, desde la majestuosidad de la costa Gallega, con sus acantilados y calas vírgenes, el impresionante paso de Despeñaperros o el tesoro escondido de la Sierra de Grazalema. La elección de destinos no fue convencional; más bien, fue un desafío constante.

La necesidad de repostar en gasolineras, como si su paramotor fuera un automóvil, también le llevó a otro desafío: las decisiones inesperadas, “como aterrizar en un parking de un supermercado, debido a un imprevisto vallado en otro lugar o dormir en mitad de una montaña plagada de lobos”, ejemplifica el español.

Nico Aubert viajó en completa autonomía, repostando en gasolineras.
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Nico Aubert viajó en completa autonomía, repostando en gasolineras.Nico Aubert

Pero no solo de lobos. También de niebla, como en el segundo día. “Fue uno de los mayores desafíos”, asegura Nico Aubert. Así lo detalla: “Despertar en la cima de una montaña a 1500 metros rodeado de niebla era una situación que no esperaba. Tras esperar pacientemente durante cuatro horas, decidí improvisar la ruta y bordear la niebla pasando por Portugal”.

No faltaron los momentos de tensión, como cuando escuchó un “inesperado ruido en la hélice”, algo con lo que no se juega. Por suerte “resultó ser una pequeña pieza caída que no impidió continuar la travesía y que en ningún momento me puso en peligro”. Respira aliviado.

Amigos para el desafío mental

Nico Aubert invitó a pilotos locales a unirse en tramos de su travesía, “creando momentos emotivos al ver el apoyo de la comunidad del paramotor”, asegura. Cada aterrizaje en gasolineras o encuentro con locales provocó reacciones asombradas y admiración por su aventura con expresiones como “¡Estás loco!” o “Qué bonito tiene que ser todo desde el aire”. Todas fueron “pura motivación”, explica.

Al llegar a Tarifa después de tres días y medio, se encontró con amigos y familiares esperándole, culminando la travesía con un momento emocionante.” Esta aventura en paramotor a través de España no solo fue un desafío físico, sino también mental”, afirma para acabar concluyendo que “ya estoy pensando en las próximas fronteras por conquistar desde las alturas. Esta aventura me ha dejado con un deseo renovado de explorar el mundo desde ahí arriba. Aprendí que los límites son autoimpuestos y que, cuando uno quiere algo, puede lograrlo. Tras más de diez años de competición de slalom, esta travesía marca mi transición hacia la exploración y la superación de mi zona de confort”.

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