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SURF

La reina de La Cícer

Lucía Machado se afanó con la EBAU tras ser subcampeona del Mundo en El Salvador. “Llegué a las 00.00 y a las 6 ya me levanté para ir al examen”, recuerda.

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La reina de La Cícer
Carlos Diaz-Recio

Alfredo Kraus siempre fue un privilegiado. Su portentosa voz, que se apagó definitivamente en septiembre de 1999, todavía resuena, inmortal como él, en el mundo entero. Conmovedor de almas como no se ha conocido otro en el universo artístico, una imponente escultura, junto al auditorio que lleva su nombre y en su pose característica, lo convierte en testigo de excepción de la playa de Las Canteras y de ese enclave mágico para los amantes del surf que es La Cícer. Y también claro, en privilegiado espectador de la carrera de Lucía Machado, reciente subcampeona del Mundo en categoría junior.

Ni que fueran dos genios condenados a entenderse, tan distintos pero siempre grancanarios, Kraus observa regio la evolución deportiva de Machado, criada entre las bravas olas de esta esquina de Las Canteras, quizás la mejor playa urbana de España, y su característica arena negra, de esa que parece empeñada en no abandonar tus dedos ni siquiera con reparadora ducha posterior.

Con su tatuada sonrisa en la cara, que no se le quita ni posando, ni saludando ni por supuesto hablando, aparece Lucía con su inconfundible silueta, tabla en mano y escoltada por su padre, Jordi. Siempre juntos dentro y fuera del agua. "Empecé a surfear por mi familia, por mi padre. Llevan toda la vida haciendo surf y es a quien hasta ahora, junto con Pablo Solar, tomo como mi entrenador. Desde pequeñita, la base todo lo que sé la he conseguido gracias a él", recuerda. Siempre en el mismo sitio: "Sí: desde chiquitita hasta ahora, no salgo de La Cícer".

Recién terminada la EBAU, Machado atiende a AS haciendo un claro ejercicio de resistencia. Sus luchas paralelas contra las olas y los apuntes se libraron a un mismo tiempo. El mar y entrar en Fisioterapia eran sus objetivos. Su último mes de vida estresa solo con leerlo. Para empezar, su accidentada llegada a Gran Canaria, recién conseguido su subcampeonato del mundo, el pasado martes: "Llegué justo a las 12 de la noche. Además, las tablas tardaron en salir un montón. Al final me fui a dormir a las tres de la mañana para estar levantándome a las seis para irme directamente al examen. Me cogieron los de la tele allí con un jet lag... Encima, nerviosa. Lo tenía todo junto (se ríe)".

Cuando quedé subcampeona del Mundo lo primero que pensé fue en mi familia y en toda la gente que me apoya. Es que, sin eso, sería imposible

Lucía Machado

Marruecos, Galicia, Gran Canaria, El Salvador... Medio mundo recorrido en apenas unos días. "En los últimos 1-2 meses he estado viajando mucho. Justo, además, me cuadró con el final de exámenes y ahora con la EBAU. Incluso cuando estuve en Marruecos y en Galicia, justo antes de El Salvador, estuve haciendo exámenes online conectada con mis profesores. Aun así, ha valido la pena. De Galicia viene aquí dos días para preparar todo para el viaje. Pero igual en un mes estuve en Gran Canaria dos días nada más", recuerda, siempre con su eterna sonrisa adornado un joven rostro moreno por tantas horas de exposición al sol.

Acaba de dejar atrás su etapa escolar en el IES El Rincón, pegado a sus dos casas: La Cícer y el hogar familiar. Como deportista de élite que es, contó con la comprensión de profes y compañeros. Todo fueron facilidades para esta campeona, para lo que no había ni trampa ni cartón: "Lo que solemos hacer es que nos conectamos por videollamada. Tengo que poner dos cámaras: una apuntando al ordenador y otra el examen que estoy haciendo para ver que no me copio. Siempre me han ayudado un montón". En este sentido, Lucía se sabe una privilegiada. "Hablando con compañeros que también compiten, siempre me dicen que tienen un montón de problemas para hacer los exámenes finales. Incluso han tenido que faltar a campeonatos", asegura. En su caso, todo lo contrario: "Conmigo siempre han estado al lado, se adaptan un montón a mí no solo cambiándome fechas de los exámenes. Si necesito ayuda con algún tema siempre me responden a los correos súper rápido y si hace falta, me dan una clase particular, algo que para ellos no es problema".

Tanto esfuerzo para cumplir otro sueño: estudiar Fisioterapia. Por una vía u otra, lo tiene claro. "Quiero estudiar aquí, y creo que en Fisioterapia hay un 5% de plazas reservadas para deportistas", analiza. No entrar en ese cupo no será, desde luego, un impedimento. La resistencia del agua le enseñó a serlo también en su otra vida: "Aún así, he sacado buenas notas. Si me ha salido bien la EBAU, aunque llegue justita, intentaré entrar sin lo de deportista. Pero también la nota es bastante alta, un 11,4 el año pasado. Lo intentaré, pero si no creo que puedo entrar con la ayuda a deportistas".

Lucía Machado:Flamante subcampeona del mundo junior de surf.

"Me queda mucho camino por delante"

Como irá descubriendo el lector conforme avance en esta lectura, la familia de Lucía Machado ha hecho con ella un trabajo igual de impresionante tanto en lo deportivo como en su faceta vital. "Cuando quedé subcampeona del Mundo lo primero que pensé fue en ellos y en toda la gente que me apoya. Es que, sin eso, sería imposible", les reconoce. Perfecta combinación la suya entre humildad y ambición la que se trae de El Salvador: "No me lo esperaba para nada. En los dos últimos mundiales conseguí buenos resultados y ya creía que al tercer año no iba a tener esta suerte. Estoy muy contenta, significa mucho para mí. Pero también es verdad que creo que son los primeros pasos. Es un Mundial junior y todavía me queda mucho camino por delante".

Se considera "muy feliz", estado de ánimo que es experta en contagiar por lo que uno ha percibido. En cualquier caso, no le borra la necesidad de mantener los pies en el agua. Esta vez, ella lo tiene claro, la suerte estuvo de su lado: "Al final, es otro campeonato. No es por quitarme mérito... Los campeonatos son siempre un mundo. Creo que, igual que lo he conseguido yo, hay muchas otras chicas en el mundo que tienen el nivel como para estar ahí. Esta vez tuve la suerte siendo además mi último año de junior. Estoy muy feliz".

No solo de La Cicer se nutre la carrera de Machado. Con 14 años, una tabla de surf en la bodega del avión y todas las ganas del Mundo, se marchó hasta California para vivir una de las experiencias de su corta vida con "un mítico del surfing". "En 2019 me fui un mes a casa de Richie Collins, que es un mítico del surfing. Coincidimos con él en Francia y me fui a su casa un mes. Fue una experiencia increíble", recuerda Lucía. Y no solo por las olas y el envidiado clima de la costa oeste de Estados Unidos. "Aprendí no solo de surfing, sino el inglés. Lo mejoré un montón, y gracias a eso, una asignatura menos que estudiar para la EBAU" desvelada, sonrisa tímida, siempre presente esa pizca de alegría juvenil que nunca debe perder.

Aprender a perder

La capacidad reflexiva de Lucía va por muy delante de los cánones, algunos injustos, establecidos para personas que apenas han llegado a la mayoría de edad. Conocemos sus alegrías mas no el espinoso camino hasta ellas. "Aquí, en La Cícer, siempre me dicen que no paro de ganar. Pero he perdido el doble o el triple de campeonatos de los que he ganado. Cuando empecé a obtener buenos resultados me di cuenta de que podía obtener algo más que simplemente viajar con amigas a competir o disfrutar del surfing con mi padre", analiza.

Recuerda, sin pesar y con todo el orgullo de quien nunca olvida sus comienzos, las duras derrotas iniciales. "Sobre todo, al principio de mi carrera deportiva, perdí de campeonatos... Igual estuve tres años que no pasaba una manga, una ronda. Poco a poco, gracias a esas experiencias de ir a Galicia o Cantabria y perder también en la primera ronda e irme a casa sin nada, aprendí mucho", insiste. Ahí está la base de su éxito actual: "Gracias a eso he llegado hasta donde he llegado. Porque sin perder... No hay nadie que vaya a competir de repente y sea el mejor en todo. Tienes que coger la base de no solo ganar sino aprender a perder".

No hay nadie que vaya a competir de repente y sea el mejor en todo. Tienes que coger la base de no solo ganar sino aprender a perder

Lucía Machado

Sus ojos sinceros desprenden un mensaje consciente, de quien piensa más en lo que gana con su vida actual que en lo que dejó de ganar por no seguir otra. Una adaptación a prueba de medallas y decepciones sobre la cresta de la ola. "Creo que ganas más de lo que pierdes", dice, refiriéndose a su vida de adolescente de 18 años. Este es su análisis: "En los viajes conoces a un montón de gente, tienes muchas experiencias en los campeonatos... La verdad es que no lo cambiaría por lo que dicen de una adolescencia normal. Es mucho mejor lo que estoy viviendo y estoy súper agradecida de ello, por estar aquí estudiando y matándome por entrar a la carrera sin disfrutar de viajar con mis amigos, o ir a competir fuera y descubrir todo el mundo".

Sin tiempo que perder, ayer acabó la EBAU y yo ya podemos verla en su esquina favorita entrenando. Descanso veraniego solo para libros y apuntes. Toca dar un salto, otro más, dentro del agua. "Dentro de poco empieza el Campeonato de Europa Junior y el circuito europeo para entrar a los Challenger Series, que es el circuito para después entrar el Tour Mundial. Estaré centrada en eso y después en hacer los QS, que son los que te valen para entrar a los Challenger", explica.

Tabla en mano, la reina de La Cícer se despide junto a su padre, Jordi, y su hermana pequeña. Aprendió a perder para empezar a ser la mejor. Entre olas y libros, tan buena surfeando como estudiando, se labró una vida en la ganó mucho más de lo que perdió. En el agua, aprender lo segundo le llevó a lo primero. Kraus la observa y ella surfea. Así son los genios, siempre condenados a entenderse.