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Freeride

Aymar Navarro: el pionero del freeride nacional que busca el invierno eterno

Breve biografía del esquiador -y bombero- de la Val d'Aran, el primer español que entró en el FWT y cuyo proyecto 'South Lines' es famoso en todo el mundo.

Aymar Navarro: el pionero del freeride nacional que busca el invierno eterno
Freeride World Tour FWT

Su madre le define como un “culo inquieto” y sus amigos dicen que “le gustan las cosas extremas”. Aymar Navarro no es sólo bombero o uno de los esquiadores más reconocidos en España sino que se ha convertido en el embajador del freeride de los Pirineos gracias a sus proyectos audiovisuales -como South Lines- y a su participación en el Freeride World Tour, donde compiten los mejores freeriders del mundo.

Esquí alpino, retiro y freeride

Aymar nació en el mes de junio del 1989 en el seno de una humilde familia de pescateros en Les, un pequeño pueblo de la Val d'Aran. Los primeros esquís se los calzaron a los tres años y se pasó los 14 inviernos siguientes haciendo esquí alpino y compitiendo exitosamente en descenso y slalom. Pero llegó la adolescencia y un Aymar de por aquel entonces 17 años... decidió colgar los esquís.

La madre de Aymar explica cómo fue la transición del esquí alpino al freeride: "Se quemó y durante un año dijo que él no quería hacer nada; al año siguiente renació con este impulso y dijo ‘voy a probar’ y la verdad es que nos sorprendió a todos”.

Aymar Navarro en Sudamérica:El increíble material audiovisual de sus viajes 'veraniegos' a Chile y Argentina para aprofechar el invierno austral es un 'must' en el mundo del freeride.

A pesar de que nunca antes había entendido cómo a la gente le podía gustar tanto la nieve virgen, gracias a influencias como Suso Folgar y Alex Martínez descubrió los esquís de patín ancho y le cambió totalmente la perspectiva.

En las salidas por las montañas aranesas, Aymar empezó a destacar rápidamente por encima del resto. Gracias a su nivel de esquí alpino y la pasión por la montaña sus compañeros identificaron un gran potencial de freerider en Aymar.

En el Top12 Mundial

La pasión por la montaña y su carácter testarudo y competitivo han llevado a Aymar Navarro al top mundial del circuito de freeride junto con suecos, estadounidenses y franceses, grandes dominadores de la especialidad.

Estar entre los 10 primeros cada vez está más caro, los esquiadores más jóvenes suben muy fuertes y muchos tienen un esquí más freestyler con trucos que se están premiando mucho en las competiciones

Aymar Navarro

Su primera aventura en la élite fue cuando competía en el Freeride World Qualifier y recibió una invitación en el 2015 para participar como local en la prueba de Andorra, convirtiéndose así en el primer español que competía en un evento del FWT. En el 2016 repitió participación y en el 2017 logró un histórico tercer puesto que le sirvió para ganarse una plaza fija en el circuito.

En 2019 consiguió meterse en el top10 tras primeras cuatro pruebas y pudo competir con los 12 mejores en la gran final del Tour, en el mítico Bec de Rosses en Verbier, Suiza. Una caída en su arriesgada línea le dejó en el 12º puesto en la clasificación, todo un hito.

Imposible no caer en el camino

Aymar destaca como esquiador de Big Mountain: esquía muy rápido, le gustan las canales estrechas y muy empinadas, los saltos de rocas inasequibles para muchos. Las líneas vertiginosas son las que llevan el sello de Aymar y las que le han llevado a lo más alto, pero evidentemente conllevan riesgos que le han costado graves accidentes.

En 2013, mientras el freerider aranés grababa un spot para uno de sus patrocinadores, fue atrapado en una avalancha. A pesar de la magnitud de la misma, por suerte -y por ir bien equipado- todo quedó en un susto cuyo vídeo se viralizó en la red.

Y es que las caídas también son parte del juego y sobre todo en competición. Cuando se ve forzado a arriesgar más es cuando las caídas pueden ser más caras, como por ejemplo en la última prueba del Tour en Kicking Horse, Golden BC, en Canadá. Sufrió una fuerte caída al saltar una de las secciones con rocas. Afortunadamente, no implicó lesiones graves y después de un trabajo intenso de recuperación junto a su fisioterapeuta, Aymar podrá seguir disputando las próximas competiciones del FWT.

Cuando sea viejo me gustaría poder ser feliz por las aventuras que he vivido; tener buenas historias que contar

Aymar Navarro

Vivir en invierno todo el año

Los amigos y compañeros han sido y siguen siendo una parte fundamental y muy importante en la vida y carrera deportiva de Aymar. Desde sus primeros proyectos audiovisuales con Bumpy Films hasta sus misiones en Sudamérica con Txema Trull y Adrià Millán, Aymar se considera “amigo de sus amigos” y le encanta poder disfrutar la montaña con ellos.

Esa búsqueda de la nieve virgen se ha convertido en el objetivo vital del esquiador español: le apasiona explorar terrenos prácticamente inaccesibles y esquiar en lugares donde nadie lo ha hecho antes. Junto a su compañero Txema, que siempre va cargado con la cámara para capturar las enormes bajadas de Aymar; y a Adrià, que si en alguna ocasión se pierde el viaje nunca falla en la edición de los proyectos; ponen rumbo a Sudamérica verano tras verano para seguir disfrutando del invierno cuando el resto estamos ahogados de calor soñando en el mar y las olas.

Uno de los proyectos que más reconocimiento y visibilidad ha dado a Aymar es el documental South Lines, en el que se ve precisamente este afán de persecución de sitios inexplorados y nuevas líneas. Aymar, Tema, Adri y sus compañeros de viaje esquían en cráteres de volcanes, cuevas y canales increíbles de de la cordillera de Los Andes.

Se trata de una aventura que empezó hace años y en la que han participado tanto freeriders locales chilenos y argentinos como otros grandes nombres de esta disciplina como Marion Haerty o Leo Slemett. A Aymar Navarro le ha llegado a valer el premio al mejor freeskier europeo del año en 2017. La tercera edición del proyecto, South Lines powered by KAYAK, se presentó en 2018 y fue la exitosa culminación del proyecto, con más de 3 millones de reproducciones acumuladas en redes sociales y una premiere que desbordó la Sala Apolo de Barcelona.