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Pablo Pato, el ganadero que se convierte en rider de roller freestyle sin salir de su establo

Pablo Pato, el ganadero que se convierte en rider de roller freestyle sin salir de su establo

ELOY ALONSO

REUTERS

La historia viral de un asturiano llamado Pablo Pato que se ha construido un skatepark en la cuadra donde trabaja en Asturias, rodeado de vacas.

Después de cuidar a sus vacas todo el día, Pablo Pato se cambia su calzado de ganadero por unos característicos patines amarillos y se pone a patinar. Como si fuera cenicienta, el asturiano se convierte así en un rider de roller freestyle. Lo más curioso de todo es que lo hace sin salir de su establo en Llanuces (Asturias).

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Pablo Pato, entre las vacas y el roller freestyle

Pablo Pato

El ganadero Pablo Pato posa en su establo en Llanuces, Asturias.

Pablo Pato

El ganadero Pablo Pato posa junto a un caballo en su establo en Llanuces, Asturias.

Pablo Pato

El ganadero Pablo Pato posa junto a un caballo en su establo en Llanuces, Asturias.

Pablo Pato

El ganadero Pablo Pato posa junto a un caballo en su establo en Llanuces, Asturias.

Pablo Pato

El ganadero Pablo Pato planchando trucos en su establo en Llanuces, Asturias.

Pablo Pato

El ganadero Pablo Pato posa en la entrada de su establo en Llanuces, Asturias.

Pablo Pato

El ganadero Pablo Pato saltando con sus patines en su establo en Llanuces, Asturias.

Pablo Pato

El ganadero Pablo Pato posa junto a una de sus vacas y sus patines amarillos en su establo en Llanuces, Asturias.

Pablo Pato

El ganadero Pablo Pato se calza sus patines junto a una vaca en su establo en Llanuces, Asturias.

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El caso es que en esta diminuta población del Principado, que tiene tan solo una treintena de habitantes, obviamente no existen instalaciones para la práctica del roller freestyle. Bueno, a nivel municipal, porque Pato se ha construido un auténtico skatepark indoor en su establo.

A base de ingencio, este rider español de 33 años ha sabido convertir la pala de su viejo tractor en un cajón y construir otros módulos donde practicar sus trucos. Cae, cae y cae hasta plancharlos ante un público un tanto peculiar: sus vacas. "Ellas son mi público, siempre me apoyan y nunca me abuchean", dice con una sonrisa.

Además, Pato aprovecha que otra de sus pasiones son los vídeos para grabarse:

Y cuando el tiempo y su trabajo se lo permiten, sale a competir en competiciones regionales. A mostrar todo aquello que ha aprendido en su establo. A ganar medallas que cuelgan de las paredes de su cuadra.

Eso sí, cuando le preguntan si prefiere el roller freestyle o sus vacas... él responde sin titubear: "Las vacas".

De Llanuces al New York Times

La historia de Pablo Pato se ha hecho viral. La publicó en su momento La Nueva España y ha acabado en televisión e incluso en el The New York Times. Es, sin duda, una de las historias que hacen grandes los deportes de acción.