Van der Poel busca en Hulst el 8º arcoíris para batir a De Vlaeminck
Van der Poel, máximo candidato al oro en el Mundial de Hulst (15:00, TDP), donde busca deshacer el empate con De Vlaeminck. Orts, aspirante al podio.


En condiciones normales arrasa. Y cuando surgen imprevistos, cuando las cosas parecen torcerse, también gana. Así, récord tras récord, y tiro porque me toca. Con el paso de los años, Mathieu van der Poel (31 años) ha forjado su leyenda, porque lo es, a base de victorias, el idioma que mejor habla y que le ha llevado hoy a presentarse en el Mundial de ciclocross que se celebra en Hulst (15:00, TDP), en su país, con la posibilidad de alcanzar un hito jamás visto en la historia de esta trepidante disciplina de la bicicleta: conseguir su octavo maillot arcoíris.
El neerlandés, ganador de seis de los últimos siete Mundiales (en 2022, que ganó Pidcock, no se presentó), correrá en casa, arropado por su afición, con un extra de motivación que sólo un privilegiado como él se ha podido procurar. Ese no es otro que el de desempatar con el legendario Eric de Vlaeminck, que también conquistó siete arcoíris entre 1966 y 1973. “Intento no darle demasiadas vueltas. Pero sí me doy cuenta de que sería algo único. Creo que todos creían que el récord de siete títulos jamás se rompería. Veo las cifras como una consecuencia de mis resultados. No es que yo mismo lleve la cuenta. Pero es bueno que los periodistas lo hagan por mí (risas). A medida que me hago mayor, reflexiono un poco más sobre ello. Cuando empecé, nunca me lo esperaba. Creo que nadie lo esperaba”, explicó Van der Poel en declaraciones a su equipo, el Alpecin, en los días previos a la carrera.

En condiciones normales, y ante ausencias como la de Wout van Aert por lesión, no existe un guion que impida un triunfo exultante de Van der Poel en Hulst, trazado técnico y físicamente exigente a partes iguales. No solo por su superioridad en todos los aspectos, sino por un dominio con el que infunde temor a todos sus posibles rivales y que le mantiene en racha de 23 victorias consecutivas en ciclocross. “Ojalá fuera tan fácil. Desde luego, no voy a Hulst con la sensación de que ya está hecho. En un Campeonato Mundial, cualquier cosa puede pasar: problemas mecánicos, un mal día, una cadena rota... Ya lo he vivido antes, ir como favorito y que no salga bien. Todo pinta bien, pero aún queda la carrera por disputar”, advierte Van der Poel con cierta modestia.
La realidad es que la última prueba en la que no salió vencedor fue la Copa del Mundo de Benidorm en enero de 2024, cuando chocó contra una farola que le descartó de la pelea. Un factor inusual a los que incluso ha sido capaz de sobreponerse en esta temporada, como demostró en la Copa del Mundo de Maasmechelen, donde sufrió dos pinchazos y un pequeño enganchón que le obligó a echar el pie a tierra que no le impidieron alzar los brazos en solitario. “Me he sentido muy bien. Ya di el paso que quería dar en España durante las tres primeras semanas de enero. Todo salió exactamente como habíamos planeado para este invierno. Pero, una vez más: todo tiene que suceder el domingo”.
Noticias relacionadas
En la otra cara de la moneda estará la batalla de los mortales, esa en la que figura Felipe Orts entre los candidatos al podio. Aun con Van der Poel en su propia liga, el de Villajoyosa lo tendrá difícil, que no imposible, para subir a un cajón que estará sumamente solicitado por corredores como Thibau Nys, Tibor del Grosso, Niels Vandeputte, Michael Vanthourenhout, Toon Aerts o Pim Ronhaar. Sus recientes resultados (3º en Benidorm, 5º en Maasmechelen y 6º en Hoogerheide), muestra de una preparación perfecta de la temporada que está sacando a relucir su pico de forma, le avalan en un circuito en el que firmó su segundo podio en Copa del Mundo (2º) la pasada temporada. Licencia para soñar.
¡Tus opiniones importan! Comenta en los artículos y suscríbete gratis a nuestra newsletter y a las alertas informativas en la App o el canal de WhatsApp. ¿Buscas licenciar contenido? Haz clic aquí


Rellene su nombre y apellidos para comentar