Una generación que se apaga
Con el anuncio de la retirada de Nairo Quintana, apenas quedan corredores de la generación de 1990 en activo. Sagan, Dumoulin, Pinot… lo dejaron mucho antes.


Como todo en la vida, todo tiene un principio y un final. Antes de la aparición de corredores como Van der Poel (31 años) y Van Aert (31), y otros incluso posteriores como Jonas Vingegaard (29) y Tadej Pogacar (27), hubo una generación, la de 1990, que es prácticamente la última antes de conocer un ciclismo diferente, especialmente el de la pandemia. Ahora los corredores con 16-17 años están en grandes estructuras, en los filiales de las potencias World Tour, con nutricionista y entrenador desde categorías inferiores… y eso es algo nuevo de este siglo. Por eso, la mencionada generación del 1990, los cuales cumplieron los 30 en el 2020, el año de la mencionada pandemia, ya no están en la mayor parte de casos en el pelotón (36 años en la actualidad) o bien están en la recta final de su carrera, lejos en algunos casos de los puestos de honor, pero un legado que quedará para siempre.
El último en anunciar su despedida fue Nairo Quintana, que hace escasos días anunció, justo antes de disputar la Volta a Catalunya, que su carrera profesional terminaría al acabar la temporada. Ya había dejado evidencias de la decisión en febrero al hablar con AS en Omán, pero faltaba el comunicado oficial. Tiempo atrás, todo un triple campeón del mundo como Peter Sagan ya lo había dejado a los 33 antes con siete maillots verdes en el Tour de Francia (doce etapas) y triunfos en Flandes y la Roubaix, entre otras muchas conquistas (121 en total). Tom Dumoulin, ganador del Giro de Italia y tres veces podio en el Tour, colgó la bicicleta en 2022. Grandes esperanzas francesas para romper la eterna sequía de más de 40 años sin ganar el Tour, como fueron Romain Bardet y Thibaut Pinot, que sí pudieron al menos subir a alguno de los cajones (del 2º y 3º lugar) en la carrera más importante del mundo, lo dejaron en 2023 y 2025, respectivamente.

Mucho antes lo hizo Fabio Aru, todo un ganador de La Vuelta, que en 2021 puso fin a su carrera. Otros más recientes fueron Esteban Chaves, Omar Fraile… que lo hicieron al acabar el pasado año. A decir verdad, es obvio que 36 no es una edad extraña para retirarse. Históricamente, muchos lo hicieron antes, también bastantes tomaron la decisión posterior a dicha cifra. Lo que está claro es que es la última generación antes de que llegase un ciclismo diferente. El último reducto de un deporte más clásico antes de las numerosas innovaciones y cambios que llegaron para los nacidos posteriormente. En la actualidad todavía quedan corredores de ‘la quinta de 1990’ que no anunciaron, o al menos por el momento, su adiós al profesionalismo: Michael Matthews, Michal Kwiatkowski, Pello Bilbao (incertidumbre sobre su futuro)… y Jesús Herrada, triple ganador de etapa en La Vuelta que analiza este acontecimiento en AS.
“Fue una generación muy buena y nos juntamos mucha gente con un alto nivel. Es el último reducto de un ciclismo anterior. Vas viendo cómo la gente de tu edad se está retirando y lo ves cerca. Este será mi último año o como mucho otro más”, explica el conquense, esta campaña en el Burgos BH tras una vida en el World Tour y viviendo “una temporada diferente”. Si seguirá en el pelotón o no lo decidirá tras los Nacionales (finales de junio). “Me acuerdo de, con la Selección, ganar una prueba de la Copa de las Naciones a Peter Sagan siendo juvenil. También con Nairo coincidí muchos años en el Movistar… fue una generación muy buena con grandes nombres y un gran rendimiento internacional”, añade el que también fue en varias ocasiones campeón de España.

Por eso, con un ciclismo que ahora está viviendo una de sus generaciones de oro por la congregación de estrellas (Pogacar, Vingegaard, Van der Poel, Van Aert, Evenepoel, Roglic…) que prácticamente se reparten las grandes pruebas del calendario (en clave española Juan Ayuso es el que más está sumando), conviene no olvidar lo que había antes. “Muchas veces vemos lo que está pasando en el momento, pero no lo que se hizo en el pasado, y esta generación de 1990 es una muestra de mucho éxito. Una generación también de transición y ver todo lo que evolucionó el ciclismo. Ahora lo normal es pesar la comida y los que no lo hacemos parecemos los raros. Algunos seguimos una vida, digamos, más tradicional”, concluye Herrada que, como todos sus coetáneos, espera dejar un “legado” cuando llegue su adiós. Una generación que se despide… con un palmarés lleno de éxitos.
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