El drama de Kiko Galván: “Siento vergüenza por haber fallado”
El ciclista publicó una carta en la que manifestó el drama que vive después de que el Kern Pharma le rescindiese el contrato tras una infracción que se hizo viral.

El ciclista español Kiko Galván ha querido compartir en sus redes sociales un duro testimonio sobre cómo está siendo su estancia sin equipo después de que el Kern Pharma le rescindiera su contrato después de ser cazado saltando una línea continúa con bolardos y pasándose de un carril a otro mientras entrenaba.
Una acción que frenó la carrera de Galván, de 28 años, que ya había demostrado su valía en carreras de un día como demuestran sus dos terceros premios en el Grand Prix Cycliste de La Marsellesa o su cuarta posición en la general de la Volta ao Alentejo.
Este martes el propio Galván quiso compartir un mensaje en su cuenta de Instagram en el que ha relatado el drama que ha supuesto su despido del equipo, revelando que ha tenido que vender su coche y las razones por las que sale a entrenar vestido de negro, aunque sigue sin pasar desapercibido.
Una carta en la que Galván se arrepiente de esta acción y por decepcionar a sus seres más queridos por este hecho, y donde deja entrever su retirada como ciclista profesional.
Esta es la carta íntegra publicada por Galván en su cuenta de Instagram:
“Nunca pensé que el ciclismo lo viera tanta gente. Siempre creí que éramos cuatro locos y ya.
Este año tuve que vender mi coche después de que me echaran del equipo. Salí del concesionario y me fui andando a casa. Ahí entendí lo rápido que puede cambiar todo.
Desde entonces entreno vestido de negro. No por estética, sino porque es como me siento. Y aun así, la gente me reconoce, me para, me pregunta. Y yo sonrío, pero por dentro me da vergüenza.
Vergüenza de haber fallado. De decepcionar a mis padres. A mi gente. A mi novia, que ha sido la única que me ha sostenido cuando todo se caía.
No escribo esto para dar pena ni para justificar nada. Me equivoqué. Un error tiene consecuencias y las estoy pagando. Pido perdón a quien se haya sentido afectado.
Dejar la bici no me duele. Viví el ciclismo como quise: a tope, con el corazón, sin medias tintas. Lo que duele es sentir que has decepcionado a los tuyos. Eso es lo más duro.
Hoy no me despido. Solo paro. Respiro. Y sigo adelante, como pueda, pero con los pies en el suelo. Porque la vida no siempre te deja elegir el camino, pero sí cómo lo caminas".
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