GIRO DE ITALIA | PELLO BILBAO

"No puedo guardarme nada, no sabemos cómo acabará esto"

Pello Bilbao disputa su cuarto Giro con la ambición de alcanzar el podio, pero la evolución del virus pone en riesgo la carrera y los ciclistas dudan.

"No puedo guardarme nada, no sabemos cómo acabará esto"
Bahrain

Tercero en el Giro, a 49 segundos de Joao Almeida, antes de la segunda crono y de Piancavallo. ¿Cómo se encuentra?

Muy bien, sé que vengo del Tour y que debo afrontar la carrera día a día. Tengo en cuenta que mi cuerpo puede decir basta en cualquier momento, pero por ahora no siento nada cercana esa explosión. Disfruto al máximo de mi buena forma y de una posición privilegiada, que quizá suponga una inmensa alegría si se salva el fin de semana decisivo.

Habla como si el Giro no fuera a superar el segundo día de descanso.

Sí, hay un ambiente enrarecido dentro del pelotón, como cuando se produjo el estallido de la pandemia durante la París-Niza. No sabemos cómo terminará esto. No estamos en una situación de planificar demasiado ni por el coronavirus ni por la climatología que amenaza a los puertos de la última semana. Ni siquiera es algo que quede en manos de los organizadores, sino en las del Gobierno italiano y en el azar de que nos respete el tiempo. Por eso tengo que echar el resto tanto en la contrarreloj como en la meta en alto, sin guardar nada, especialmente en la crono, que provoca más diferencias que la montaña en el ciclismo actual.

Usted participó en el Tour de Francia, donde no se registraron positivos entre los corredores. ¿Qué ha ocurrido o se ha hecho distinto en Italia para que la burbuja se halle en serio peligro?

Sobre todo, que la pandemia avanza más descontrolada en el propio país. Nos encontramos en la segunda oleada y, aunque permanezcamos aislados del exterior, si se incrementan los casos en Italia me parece lógico que exista una proporción en el Giro, ya que cualquiera puede tener un contacto con alguien infectado sin percatarse, y desgraciadamente hemos comprobado lo rápido que se contagia.

En esta competición también estrena el rol de líder del Bahrain.

Así es, se trata de un papel que no me había tocado desempeñar hasta la fecha. Pero me noto muy cómodo y arropado por los compañeros. Si ellos creen en ti, ofrecen motivos suficientes para dejarte hasta la última gota de sudor en busca de los objetivos. En nuestro caso, el cajón. No me llega excesiva presión, sino un respaldo incondicional. Y de momento el tema marcha bien, yo me siento encantado con esta experiencia. Me muevo por retos, con la ambición por no encasillarme. Los desafíos motivantes son la razón de que quiera ser ciclista profesional.

¿Dónde se comprueba más que uno capitanea a un equipo?

En los 30 o 40 kilómetros finales. Cuando ejerces de gregario afrontas ese último tramo con las fuerzas justas, un poco fundido y preocupado por proteger al jefe. Ahora, yo dispongo de unas energías extras, ahorradas gracias a la dedicación de mis compañeros. Tampoco he cambiado mi carácter ni consiste en ordenar cosas por aquí y por allí, simplemente en realizar tu trabajo de manera natural.

Sexto en el Giro de 2018, dos victorias en el de 2019 y tercero virtual en el de 2020. Continúa con un crecimiento notable.

Considero que desde que pasé a profesionales siempre he evolucionado o mejorado algunos aspectos con el transcurso de cada temporada. Al principio me costó más, y hasta 2014 no debuté en la Vuelta. Pienso que las tres semanas se adaptan perfectamente a mí debido a mi regularidad y mi consistencia. Sin ser el mejor en nada, consigo buenos resultados porque apenas fallo o me equivoco menos que el resto.

¿Y respecto a sus planes de futuro?

La COVID-19 no permite muchas alegrías. En cuanto acabe el Giro voy a pegarme un mes de desconexión absoluta. Llevo mucha tralla acumulada, pero aceptada con gusto. Aunque sabía de la exigencia que requería acudir a esta carrera, no iba a rechazar la oportunidad por creer que terminaría muy cansado. ¡Si cuando nos confinaron no pensaba ninguno que fuéramos a competir más! No me arrepiento de estirar la forma. Ojalá que para 2021 se controle más el virus, que las penas se dejen poco a poco atrás, que la vida regrese a la máxima normalidad posible para todos y que disputemos un calendario amplio y esperanzador para el deporte.