CLÁSICA DE ALMERÍA

Leigh Howard gana una prueba mutilada por el fortísimo viento

La carrera se vio reducida a un mini-critérium de 21 km por el vendaval. El IAM sí permaneció atento en las seis vueltas al circuito urbano de Roquetas de Mar.

Leigh Howard gana una prueba mutilada por el fortísimo viento
EFE

La Clásica de Almería cumplía 30 años en este 2016, pero el fortísimo viento provocó que la efeméride quedara totalmente descafeinada. Antes de que comenzara la carrera, organizadores, directores y corredores se reunieron en una cafetería para sopesar si se salía o no. Se neutralizaron los 15 primeros kilómetros... hasta la anulación sobre el km 32, cuando al pelotón le costaba más mantenerse en pie que dar pedales. Los ciclistas se refugiaron de la lluvia y del vendaval en otro bar de Roquetas de Mar, a la espera de la decisión de los rectores de acuerdo al Protocolo de Condiciones Extremas de la UCI. Y la Clásica se retomó como un mini-critérium: una vuelta de calentamiento y seis de verdad a un circuito urbano de 3,5 km. La prueba, de 21 km en total, perdió su esencia competitiva.

El viento tiró incluso los contenedores.

En el momento de la reanudación, las tremendas rachas de aire reventaron el grupo en mil pedazos. Enseguida se cortaron Valverde, Lobato o Gilbert. El IAM sí permaneció atento desde el principio y llevó al triunfo a Leigh Howard, triple campeón del mundo en pista, con su compañero y lanzador Saramotins en tercera posición. El velocista australiano, que sucede a Cavendish en el palmarés, batió al ruso Tsatevich, del Katusha. "Resultó un día realmente extraño, con una locura de viento y con varias neutralizaciones. Pese a que el plan inicial era ayudar a Matteo Pelucchi, que venció aquí en 2011, la carrera se rompió al final y todo lo que debí hacer fue sprintar en los últimos 100 metros". Howard, el ganador, no pudo resumir mejor la caótica mañana almeriense.