“Quiero el Tour para darle alegría y paz a Colombia”

DANI CANO

NAIRO QUINTANA, EN AS

“Quiero el Tour para darle alegría y paz a Colombia”

Nairo Quintana habló sobre su trayectoria y sus ambiciones en AS. Objetivos: “En 2016 aspiro al Tour, a los Juegos de Río y a la Vuelta”
  • -Giro de Italia 2017 en directo: Etapa 1

Madrid

Nairo Quintana visitó ayer la redacción de AS: “Sé que el periódico ha abierto una delegación en Colombia. Lo considero una gran iniciativa y me siento muy contento por el seguimiento que realizan”. El colombiano, siempre atento a la actualidad y detallista con sus patrocinadores, lució impecable una camisa blanca del Movistar: “Gracias a Telefónica y a Eusebio Unzué me he convertido en la persona y en el ciclista que soy ahora. Me integré en la estructura a finales de 2011, crecí dentro y fuera de la carretera, y el año pasado conquisté el Giro de Italia y tuve a mi hija, Mariana”. A sus 25 años (Cómbita, 4 de febrero de 1990), ha vivido “una madurez prematura”.

Porque empezó con la bicicleta a los 15. “Antes no practiqué ninguna otra disciplina ni valía para nada”, confesó entre risas. “Soy el primer deportista de mi familia. Luego vino mi hermano Dayer (también en el Movistar). De pequeño ayudaba con el trabajo a mi padre, que padecía dificultades físicas. Al concluir la secundaria en el colegio, y debido a que mis tíos jalearon a mi papá, casi ingreso en el Ejército. Mi abuelo fue militar y en la familia teníamos esa tradición. Sin embargo, me regalaron una bici, comencé a ganar carreras y a ganar pesos, y cuando Boyacá es para vivirla, un equipo de mi región, me presentó una oferta de contrato, no hubo discusión posible con el dinero que me pagaban”.

Aunque el vencedor de la Corsa Rosa de 2014, el primero de su país en lograrlo, muestra una imagen bastante seria cuando compite, en las distancias cortas conversa con fluidez y suelta chascarrillos: “La mayoría de las veces me preguntan cuando termino una etapa, y así no hay manera de parecer simpático. Pero en Colombia incluso me dicen que hablo como un español, por las bromas y palabras propias de acá”.

Nairo llegó con una de sus personas de máxima confianza, Sebastián Unzué, relaciones públicas e hijo del patrón, Eusebio. “Ya le anda corriendo el butaco a su padre”, aseguró con una carcajada. Juntos desgranaron algunas de las claves de su “histórica formación”: “Se trata de la escuadra que mejor representa y simboliza a España. Desde el primer Tour del Reynolds, con Arroyo en el podio, comprobamos que ésa era nuestra prueba. Después brillaron Perico, Indurain, Pereiro y Valverde para conseguir títulos y más puestos en los Campos Elíseos. Ojalá alcance el sueño amarillo tras rozarlo en dos ediciones (segundo en 2013 y 2015)”.

Nairo Quintana es un buen conocedor de la cronología del Movistar y de su deporte. Sobre el antiguo Reynolds dejó dos perlas: “Vestían zapatillas blancas y les multaban, ya que entonces se prohibían, y fueron pioneros al incluir publicidad en los culottes”. Tampoco dudó cuando el director de AS, Alfredo Relaño, le enseñó la foto de Federico Martín Bahamontes en la cronoescalada de su victoriosa Grande Boucle de 1959: “Es Bahamontes, claro, le nombraron hace poco el mejor escalador de siempre en el Tour. Se le ve fenomenal para su edad”.

Al introducir el tema de las montañas, expresó su opinión con mesura: “Al público lo que más le gusta son los escaladores, que midamos nuestras fuerzas en las subidas. No obstante, comprendo que debamos completar jornadas para distintos tipos de ciclistas”. Javier Guillén, máximo responsable de la Vuelta y presente en el encuentro, le lanzó un reto: “Pues igual ascendéis a 3.500 metros. Nos encantaría que una etapa terminara en el Teide”. Nairo recogió el guante: “Transformadla en una cronoescalada de 46 kilómetros, desde abajo. Nací a 2.800 metros y me entreno a unos 3.000, no notaría demasiado la diferencia”.

El colombiano confirmó a Guillén que sus objetivos de 2016 serán “el Tour, los Juegos, por luchar con el maillot de Colombia, y la Vuelta”. “Y, durante las próximas cinco campañas, seguramente acuda cada año a la ronda española. Me siento en deuda después del abandono de 2014 y de enfermar en este 2015”, puntualizó con una sonrisa. Respecto a la ronda gala, confía en sus “capacidades para desbancar a Froome”: “En las dos ocasiones que me batió se desenvolvió como el más fuerte, con el bloque más sólido. Sin excusas. Aun así, creo que puedo conquistar el Tour, pese a rivales como Contador, Nibali, Purito o Bardet, Pinot, Barguil y Aru, el futuro”. También se le iluminan los ojos cuando descubre que el 20 de julio, Día de Colombia, tocará subir a Finhaut-Emosson, 10,4 kilómetros al 8,4%: “En 2013 vencí en Annecy en esa fecha. Se agolparon muchísimas emociones”. Nairo tampoco es ajeno a la realidad de su nación: “Quiero ganar el Tour para darle alegría y paz a mis compatriotas”. De hecho, le molesta “el desconocimiento” cuando se le pregunta por Colombia “sin preparación” en algunas entrevistas.

Sí parece impermeable al fútbol: “No tengo club con el que identificarme, la liga de allá no me engancha porque simulan. La selección me tira más desde un tiempo a esta parte. Mis paisanos me han convertido en ídolo con jugadores como James y Falcao”. Para él, no existe rivalidad con los futbolistas por ocupar ese privilegiado lugar: “Todos disponemos de nuestros momentos. Eso sí, cuando corro una jornada decisiva de montaña, por la diferencia horaria, la gente no trabaja y a los niños les permiten no ir a la escuela”.

Al cole regresó la semana pasada, tras cubrir con sus compañeros la primera concentración de pretemporada en el Castillo de Gorraiz (Navarra). Desde entonces, la agenda de Nairo Quintana rebosa actividad: hoy recibirá en el Palacio del Pardo, de manos del rey Felipe VI y la reina Letizia, el Premio Nacional del Deporte de 2014 en la categoría Comunidad Iberoamericana para la persona que más ha destacado en su especialidad a nivel internacional. “Supone un orgullo que me distingan con un título así de importante. Por mí y en nombre de Colombia. Estoy muy unido a España”. Sin embargo, el Tour es lo que más le llena: “Sueño con alcanzar lo más alto del podio. Lo intentaré y lo volveré a intentar”.

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