"No tenía fuerzas ni para levantar los brazos en la meta"


Una victoria como esta, en la que se dice que resultó la jornada más dura de la historia del Giro, con tantos metros de desnivel, ¿supone un triunfo que justifica toda una carrera deportiva?
Justificar, no sé si tanto. No obstante, para mí, ganar la etapa reina de todo un Giro de Italia es cumplir un sueño. Cuando pasé a profesionales no imaginaba que podría llegar a conseguirlo.
¿Cómo ha sido ese último y agónico kilómetro final?
No hay mucho que contar, sólo que subí como buenamente pude. Me dolían muchísimo las piernas y se me ha hecho eterno. No he tenido fuerzas ni para levantar los brazos.
¿Imaginaba una situación tan excepcional antes de que comenzara este Giro?
Aquí venía con la intención de hacerlo bien en las etapas de montaña y estar lo más cerca de Igor Antón, para ayudarle lo máximo posible. En el Zoncolan me encontré fenomenal. Por la mañana, en la reunión de equipo y hablando con los compañeros, me animaban a que entrara en la fuga y ver si disputaba la victoria de etapa.
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Ahora se ha situado delante de Antón en la general. ¿Es el líder del Euskaltel para la última semana?
No, de ninguna manera. Seguro que en la cronoescalada Igor me pasa por encima. Si consigo meterme entre los diez primeros de la clasificación final, estaré muy contento. Si no, no pasa nada.