"Aquí no hay seguridad, se veía venir algo así"
Lastras denuncia la falta de señalizaciones en la etapa

Tras el fatal accidente de Wouter Weylandt, algunas voces dentro del pelotón del Giro de Italia se mostraron críticas con la seguridad de la carrera. Por ejemplo, Pablo Lastras, quien acabó la jornada en tercera posición: "Es algo que podía suceder, se veía venir. Había muchas curvas peligrosas y ni siquiera una mínima señalización o una bandera amarilla indicándolas. No sé dónde ha sido la caída, o si esto ha tenido algo que ver, pero cualquier elemento de seguridad brillaba por su ausencia".
Críticas en Twitter.
Mark Cavendish, quien ayer cedió la maglia rosa a David Millar, y Luis Ángel Maté, también cargaron en Twitter contra la organización: "Cosas así no deberían ocurrir nunca. ¡El ciclismo tiene que mejorar en muchos aspectos, pero lo primero es nuestra seguridad! Muchas caídas, lesiones y ahora esto, no hay palabras".
Jorge Azanza, del Euskaltel, se vio afectado por una caída un kilómetro antes de donde se produjo el desgraciado percance de Weylandt. El navarro fue muy gráfico en sus explicaciones al cruzar la línea de meta: "Me caí, me levanté y luego vi a Weylandt tendido en el suelo. No quise ni mirar".
Bingen Fernández, técnico del Garmin, también se cruzó con el belga en el descenso del Passo del Bocco, y ya se temía lo peor: "Cuando me fijé en él, pensé que ese chico estaba muerto".
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Angelo Zomegnan, director del Giro, recordó que, después del brutal accidente de Pedro Horrillo en la edición de 2009 (cayó por un barranco de 60 metros, estuvo en coma inducido), decidieron incluir dos ambulancias tras el pelotón para solventar cualquier tipo de inconveniente: "Estamos preparados para estas eventualidades, con la máxima certeza de poder actuar con total efectividad en caso de emergencia, pero algunas cosas no se pueden evitar".
Pascale Schyns, juez internacional de la Unión Ciclista Internacional, no dudó en atacar al Giro de Italia con una carta abierta: "Los organizadores de las grandes vueltas, gracias a la presión y el chantaje que ejercen sobre la Federación Internacional, reciben derogaciones que les permiten transgredir unas normas que ponen en peligro la salud y, como desgraciadamente ha sido este caso, la vida de los ciclistas. Todo eso con el único objetivo de dar más espectáculo".
