José Antonio Hermida

"No le voy a cobrar copyright a Contador"

Hace dos semanas José Antonio Hermida (24-08-1978, Puigcerdá) ganó el Mundial de mountain bike. Título que luce en el Festibike de Madrid y que se une a su plata olímpica en Atenas, entre otros éxitos. Entonces se le apodó 'Johnny Pistolas', por su celebración emulando a un cowboy disparando.

José Antonio Hermida
Juanma Leiva
Redactor de As.com
Redactor de AS. Licenciado en Periodismo por la Universidad de Navarra, entró en 2007 en Diario AS, donde ha pasado por las secciones de Fútbol, Más Deporte y As.com, en la que actualmente cubre temas de todo tipo de modalidades.
Actualizado a

Qué bien le sienta el maillot arcoiris! ¿Es verdad que su equipo lo tenía preparado antes del propio Mundial?

Así es. Todo surgió en la prueba de la Copa del Mundo unas semanas antes. Quedé séptimo, un resultado no muy notable, pero ellos sabían que llegaba tras tres semanas sin descansar y pensaron: "Si llega cansado y termina séptimo... ¡Al Mundial con un poco de descanso llegará como una moto!". Posiblemente si no hubiese ganado, no me habría enterado. El maillot arcoiris estaría ahora en la basura o quemado.

Pero no se equivocaron y usted es campeón del mundo. Absalon fue quinto, ¿es aún más dulce el triunfo dejando en la cuneta al francés?

Ya no es la rivalidad que había antes. Durante cinco años parecía que sólo existían Hermida y Absalon. Ahora está la legión de suizos, el sudafricano Stander... Sí me ha hecho ilusión el escenario, Mont Sainte Anne (Canadá), un sitio mítico.

Ha ganado el Mundial en diversas categorías. ¿Cuál es la guinda, el oro en Londres?

Sería el broche ideal a mi carrera, aunque eso no quiere decir que me vaya a retirar si lo logro. He ganado el Mundial júnior y el Sub-23. Ahora, por fin logro el absoluto. El oro olímpico sería fantástico.

Su éxito ha coincidido con la Vuelta a España, que tiene una repercusión mediática mucho mayor. ¿No se arrepiente de no haber probado en la ruta?

La verdad es que no. Yo siempre pongo el mismo ejemplo. Es como decirle a Carlos Sainz que por qué no lo intentó en la Fórmula 1. Pues le gustaría más su disciplina, conducir por el barro... Pues a mí me pasa algo parecido.

No habrá sido por falta de oportunidades...

Las he tenido. La más importante fue de la mano de Manolo Saiz, que me quiso llevar a la ONCE. Aún le estoy agradecido por su confianza.

¿Y no envidia a corredores como Evans, que tras competir con usted han luchado por ganar el Tour?

Si acaso, envidia sana. Pero no sólo por Cadel Evans, hay muchos más. Jacob Fuglsang, Michael Rasmussen, Peter Sagan, que está triunfando en el Liquigas, o Dario Cioni, un buen amigo mío, también fueron en su momento mis rivales.

La famosa celebración de Contador emulando a un pistolero ya la hizo usted al lograr la plata olímpica en Atenas.

No diría que es la misma. Es como una variación de lo que yo hacía. Aunque como no le van muy bien las cosas, no le voy a cobrar copyright... (risas). Hablando en serio, aquello fue por una apuesta con Juan Antonio Flecha. Él debía emular a un arquero cuando lograra algo importante y yo a un cowboy. Ya la hice en Sydney, pero fui cuarto y no trascendió. ¡Que nadie piense que fue una apología de las armas ni nada raro!

Noticias relacionadas

Pero usted no empezó con la bici. ¿Cuál ha sido el punto de inflexión para dedicarse a la bicicleta de montaña?

Han sido muchos. De niño yo me dedicaba al skate. No fue hasta aprobar la EGB cuando me regalaron mi primera mountain bike. La primera carrera la corrí con un casco de hockey hielo, unas bermudas de playa y unas zapatillas de deporte. La gané, pero la segunda no. Me piqué y seguí hasta ganar el Mundial júnior. Ahí decidí que no se me daba del todo mal.

Te recomendamos en Más Ciclismo