"Ni me retiré ni me escondí; me fui porque no cobraba"

El reportaje | Fotos con leyenda

"Ni me retiré ni me escondí; me fui porque no cobraba"

"Ni me retiré ni me escondí; me fui porque no cobraba"

La historia de Federico Martín Bahamontes en el Tour dejó fotografías inolvidables. Hoy rescatamos una poco vista, pero pura historia de la bicicleta y de nuestro deporte: cuando abandonó en 1965. Fue su última participación en la carrera francesa.

No me retiré ni me escondí entre la maleza: abandoné aquel Tour de 1965 porque no cobraba. Se lo venía advirtiendo a los patronos de mi equipo, el Margnat Paloma: cobro o me bajo de la bicicleta y la publicidad gratis os la hacéis vosotros. Elegí aquel día, la segunda etapa pirenaica". Federico Martín Bahamontes desmiente lo que se dio como cierto hasta hoy: que en la recta final de su carrera deportiva se le atragantaron los Pirineos y prefirió abandonar el Tour a verse relegado a puestos que nada hubieran tenido que ver con su fama y jerarquía.

"¿Pero a ustedes qué les han contado?, pregunta. Pues que él se escapó nada más empezar el puerto y a los pocos kilómetros aprovechó una zona boscosa (la que refleja la fotografía) para retirarse, consciente de que no era ya el Águila Imperial de Toledo y no podría estar donde siempre estuvo, en primerísima fila.

Al respecto, Julio Jiménez explica que el pelotón se volvió loco buscando a Federico con la mirada aquel día: "Cuando la carretera se empina hay zonas sin vegetación en las que el fugado aparece y los perseguidores se hacen a la idea de por dónde y cómo anda y él no aparecía en ningún momento. Al rato empezó a comentarse que se había retirado, pero como era tan especial ninguno se fió y tiramos como burros sin dar crédito al rumor. Y al final comprobamos que sí se había retirado". El precedente invitaba a la sospecha de un adiós precipitado. Un día antes Bahamontes llegó penúltimo a la meta de Bagnères de Bigorre, estreno de los Pirineos. Lo hizo a 38 minutos del ganador de la etapa, Julio Jiménez casualmente. No llegó fuera de control por un pelo. Fue el 30 de junio. Un día después se produjo su retirada. En la etapa Bagnères de Bigorre-Ax Les Thermes, que ganó Guido Reybroeck.

Federico admite lo primero. "No estuve bien en la etapa que ganó Julio, pero no tenía ninguna razón física ni de otro tipo para abandonar la carrera. Desde luego que no estaba para disputarla, pero habría tenido mis opciones en cualquier etapa de montaña, que era lo mío. La única verdad es que me escapé camino de Ax les Termes y como nadie me aseguró el cobro, y mira que insistí, tras una curva giré la bici hacia el bosque... y me escondí. Me quité las zapatillas y esperé al coche escoba. Ya no me tomaban más el pelo".

Es la versión del protagonista, que remata así: "Los que peor lo pasaron fueron los periodistas españoles que informaban de la carrera: su fueron a comer una paella y cuando volvieron yo ya me había ido. Me preguntaba: ¿cómo escribirán estos la crónica si no me han visto desaparecer?".

Al final de esa temporada, Federico colgó la bicicleta. "El padrino me lo aconsejó y yo siempre le hice caso". El padrino era Evarist Murtra, el padre del ex directivo del Barça, mentor de Bahamontes y gran barcelonista. "Él me llevó a Barcelona de jovencito, se portó conmigo como un padre". Bahamontes luce en su solapa un escudo del Barça y presume de él cuando saluda a Alfredo di Stéfano, Paco Gento y otros veteranos del Real Madrid que almuerzan en Casa Juan el mismo día que realizamos esta entrevista.

Pero volvamos al padrino Murtra: "Después de aquel Tour me dijo: Fede, ahora te toca vender bicicletas, deja de correr Yo tenía 37 años y ofertas para continuar en activo: KAS y Ferrys me habían comentado esa posibilidad". Bahamontes se retiró en Barcelona, ciudad clave en su vida. Lo hizo en la Escalada a Montjuïc, el 12 de octubre de aquel 1965. Quedó segundo, tras Raymond Poulidor, lo que parece darle la razón en que podría haber seguido compitiendo. "Aquello fue una gran fiesta, el primer homenaje de los muchos que vendrían después de mi retirada".

Bicis y premios. Y es que Federico le hizo caso a Murtra. "Invertí mucho dinero en la tienda de Toledo y me puse a vender bicicletas, ciclomotores... Me dieron la representación de Mobilette, más tarde de Rieju y Derbi... El año que Ángel Nieto ganó su primer campeonato del Mundo vendí 1.050 ciclomotores en un año, la gente se volvía loca con eso. Y al año siguiente, 950...".

El padrino acertó. "Sí, tuvo razón, como siempre que me aconsejó desde aquellos primeros tiempos cuando me llevó a correr de amateur a Cataluña. Un día se volvió loco conmigo, el padrino. Fue en una carrera que acabó en Barcelona. Me fui con cinco vascos en Montserrat, pasamos Garraf y nos presentamos en la ciudad. Gané yo y él se llevó una gran alegría. Parece que le estoy viendo celebrando el momento en un hotel de la Plaza Real... O aquel otro día, en una Volta creo recordar: se le ocurrió decirme que si ganaba escapado me daba 500 pesetas. Se las gané. Esas y las otras 500 que daban de premio. ¡Qué tiempos!".

El Tour de 1965, el último de Bahamontes, tuvo marcado acento español con José Pérez Francés, Julio Jiménez y el equipo KAS como estrellas de una carrera. Pérez Francés ganó la etapa que acabó en Barcelona (223 kilómetros de escapada entre Ax les Thermes y la Ciudad Condal que recordamos con el protagonista en nuestra edición del pasado día 12 de diciembre). "Fue la etapa después de mi retirada. En Barcelona se volvieron locos con él pues consiguió una gran victoria", recuerda Bahamontes.

Julio Jiménez conquistó el Gran Premio de la Montaña y el KAS lideró la clasificación por equipos. Aquella 52 edición de la carrera francesa pisó por primera vez suelo alemán (la primera etapa fue Colonia-Lieja) y llegó por tercera vez a España. Antes lo hizo en San Sebastián (1949) y la propia Barcelona (1957). El vencedor fue Felice Gimondi, magnífico corredor italiano que se vistió de amarillo desde la tercera etapa hasta el final. El podio se completó con el triunfo por Puntos del holandés Jan Janssen, que fue más que un gran velocista pues ganó Tour y Vuelta.

Para los dos españoles protagonistas en aquella edición del Tour, unas palabritas de Bahamontes: "Pérez Francés venía como un campeón, fue un magnífico corredor que hizo tercero en un Tour (el de 1963) y al que quizá le faltó un puntito más para haber ganado más cosas. Y Julito (Bahamontes suelta una carcajada, sus puyas cariñosas con el abulense Julio Jiménez forman parte de la trastienda de este deporte) y Julito fue un relojerito bueno".

El Angliru. El Relojero de Ávila fue el mote con el que se le conoció a este tres veces ganador de la Montaña en el Tour, uno de los mejores escaladores de todos los tiempos. Fue mucho más que un relojerito bueno y Bahamontes lo sabe. Juntos acudieron a la gala del 41 Aniversario de AS, celebrada el pasado 3 de diciembre en Madrid y recordaron sus aventuras.

La conversación deriva hacia aquellas montañas que son las de hoy, pero diferentes. "La manera de correr es distinta; hoy calculan mucho más. Entonces había batalla en cuanto se empinaba la carretera. Por ejemplo: en la Vuelta a España Alberto Contador debió sacar más diferencia en el Angliru. Pudo hacerlo, pero prefirió esperar, ver y salir en cuanto los vio a todos maduros. Me ponen a mí el Angliru en mis buenos tiempos y les meto siete u ocho minutos a todos, no tengan la menor duda".

Contador. Hablar de Contador es hacerlo de Lance Armstrong y del próximo Tour. Le comentamos a Bahamontes que Pérez Francés nos aseguró que él "hubiera trinchado" al americano. "Seguro", afirma Federico. "Y Charly Gaul también si no hacía mucho calor. Y respecto al próximo Tour no tengo la menor duda: el favorito volverá a ser Contador. Cómo se manejen con Armstrong en su equipo ya no lo sé, pero Alberto estará para volver a ganar la carrera".

Conocedor como nadie de los entresijos de las carreras, Bahamontes sospecha que Contador tendrá problemas en el Astaná. "Ya los tuvo en la última Vuelta a España. Un día le dije que tuviera cuidado pues tenía el enemigo en casa". Se refiere Bahamontes al americano Levi Leipheimer, que fue una de las grandes amenazas para la victoria final de Alberto en Madrid.

Federico Martín Bahamontes. Protagonista de dos fotos con leyenda en el Tour. La de su gloria en el 59 y la de su adiós en 1965.