Ciclismo | Perfil: Don Catlin

El médico que cazó a Muehlegg

Armstrong ha 'fichado' a Don Catlin, miembro de la Agencia Mundial Antidopaje, para mostrar su limpieza.

Héctor Martínez
Subdirector de AS
Nació en Madrid en 1969. Licenciado en Ciencias de la Información (Periodismo) por la Universidad San Pablo CEU. Entró en el Diario AS en 1991. Hasta 2017 ejerció como redactor en las secciones de Baloncesto, Cierre, Más Deporte, Fútbol y Motor. En 2016 es nombrado redactor jefe de la sección de Motor. Desde 2017 es subdirector del diario.
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Podría haber sido algo así como Alan Alda en la televisiva e irrepetible M*A*S*H. Don Catlin suele contar que en los sesenta le encomendaron una misión: Médico jefe del 17º Hospital de Campaña de Danang. Pero todo dio un vuelco y Vietnam quedó lejos, aunque a él le correspondiera la tarea de garantizar que los soldados viajaban "limpios" al frente. Catlin tiene ahora otra misión: disipar las dudas en torno a Lance Armstrong. El ciclista texano ha fichado a Catlin, fundador del Laboratorio Olímpico de la Universidad de California Los Ángeles (UCLA), en su anunciado regreso a la competición. "Sé los trucos que emplea la gente para burlar el sistema, pero no van a burlarme a mí", anuncia Don. Claridad cristalina.

Catlin someterá a Armstrong a un chequeo biológico cuyo resultado hará público en Internet. La limpieza ha sido su batalla desde que llegó a la facultad de Medicina de UCLA en 1972. Fundó su Laboratorio en 1982 para los controles antidopaje de los Juegos de LA 84, vigiló con lupa la NCAA o la NFL e imaginó gigantes contra los que luchar con los tenebrosos nombres de THG (tetrahidrogestrinona), norboletona, madol o darbepoetina-alfa, sustancia que hizo penar para el resto de sus días a Johan Muehlegg por su positivo en Salt Lake City 2002. Destripó con sus pesquisas la trama BALCO y ahora, sólo dos semanas después de alertar sobre "el rarísimo anabolizante" utilizado por algunos deportistas griegos, se embarca en un nuevo reto. Hay quien anuncia tormentas, pero él no teme. Ya le enviaron correspondencia amenazante, incluso le incendiaron su Porsche. Los tramposos no asustan a este químico al que veo como a esos magos que pasan la mano por debajo y por encima de la mujer cortada en dos mitades. Debe demostrar que aquí no hay truco, que Lance vuelve con todas las de la ley.

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