Lágrimas para dedicar la victoria a su madreReacciones de los Protagonistas
Amparo falleció el año 2000 víctima de un cáncer

Samuel Sánchez González nació en Oviedo el 5 de febrero de 1978. Con sólo un año, sus padres se separaron. Su madre, Amparo, tuvo que trabajar muy duro para sacar adelante a su pequeño, incluso doblando turnos por la noche. Ayer, cada lágrima derramada en el podio de Ju Yong Guan, junto a la Gran Muralla china, cada mirada al cielo, iba dedicada para ella. Amparo falleció hace ocho años, víctima de un cáncer: "Mi madre lo era todo para mí: un ejemplo de lucha y de superación, todo un carácter a imitar". Ella le dejó el año 2000, justo la temporada en la que pasó a profesionales, y no ha podido ver ninguna de sus victorias. Por eso se las brinda emocionado.
Sin embargo, fue su padre el que le metió el gusanillo del ciclismo en el cuerpo. Era cicloturista y tenía un taller de motos. De ahí su afición a las dos ruedas y que con nueve años ya tuviera su propia bicicleta. En 1996, a los 18, tomó una decisión crucial en su vida: fichó por el Olarra, conjunto vasco de aficionados, y se fue a vivir a Güeñes (Vizcaya). Allí se hizo corredor. "Tengo el corazón dividido entre Asturias y el País Vasco, porque uno es de donde pace, no de donde nace", reconoce. Sus primeras pedaladas las dio en el equipo de José Manuel Tarangu Fuente. En categorías inferiores, Samuel era el mejor de su generación, no paraba de ganar carreras. Con el Euskaltel comenzó su trayectoria y al Euskaltel le ha dado los mayores éxitos de su historia: cinco etapas en la Vuelta a España, el primer podio en la ronda, en 2007 (tras Denis Menchov y Carlos Sastre), y el Gran Premio de Zúrich de 2006. Pero además de ciclismo, también practicó esquí de fondo (participó en un Campeonato de España sobre siete kilómetros), atletismo (cross) y fútbol (jugaba de portero en el colegio ovetense de San Juan).
Un chico familiar.
El pasado 28 de diciembre el alcalde de Oviedo, Gabino de Lorenzo, casó al ciclista con su novia, Vanesa Galán, con la que tiene un hijo de cinco meses. Vanesa es una ex atleta de fondo, que acudió al Mundial de cross júnior en 1996, en Suráfrica. Su marido ha logrado para España la primera medalla de oro en la prueba de fondo olímpica y en estos Juegos de Pekín. Para su guaje y para su mujer también iban las lágrimas, los momentos de emoción en el podio. La familia es el pilar que sustenta la existencia de Samuel: "Mi madre me enseñó la importancia de los que nos rodean". Y a ella, a Amparo, fue la primera a la que le dedicó el oro.
Valverde: "El trabajo ha sido bonito"
"El trabajo del equipo ha sido muy bonito, todos hemos puesto nuestro granito de arena para que Samuel pudiera llevarse la medalla de oro, así que todos los integrantes tenemos sabor de oro. Ha sido una carrera loca en la que se podía jugar al despiste. Bettini y yo nos vigilábamos y Samuel lo ha podido aprovechar. Estoy muy contento por lo que ha logrado".
Contador: "He pillado una buena pájara"
"No podía ayudar más y era una tontería sufrir. He hecho lo que he podido, llevaba años sin que me diera una pájara, pero me he quedado frío, he bebido bastante y creo que ha sido la comida. Ahora a recuperar para la contrarreloj y a disfrutar del oro de Samuel. La verdad es que el trabajo del equipo ha sido increíble y la recompensa a nuestro esfuerzo la ha rematado Samu con el triunfo".
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Freire: "No estaba en condiciones"
"Desde el momento en que me subí a la bicicleta no noté buenas sensaciones. En los primeros kilómetros iba sin problemas, pero cuando realizamos la primera ascensión vi que no podía seguir un fuerte ritmo y que me quedaba enseguida. He sufrido náuseas y no estaba bien. Lo único que me ha alegrado el día ha sido el oro de Samuel y el trabajo del equipo, que ha sido magnífico".
