Yeray se hizo torero en el podio final de París
La familia al completo viajó a los Campos Elíseos

Piedad Jiménez acaba de llegar a los Campos Elíseos. Es la mujer de Carlos, la hermana del Chava, la madre de Claudia y Yeray. No quiere ser protagonista. Lleva tres días en Eurodisney entre atracciones y pasos por la televisión del hotel para ver las etapas. "A ver si pasan de una vez", nos dice cuando espera que el pelotón del Tour enfile la Place de la Concorde. A su lado, el nervioso del día es Víctor Sastre, el padre de la criatura. Mira con un ojo un podio todavía por montar y con el rabillo del otro advierte a Jaime Lissavetzky a lo lejos. Todos los abrazos son para él.
Desde Estados Unidos, previo paso por Cádiz, llegó el hermano mayor de Carlos. Desde los Alpes se acercó el otro, Miguel Ángel, un clásico de los puertos del Tour. La madre cuida de los nietos, junto a la zona VIP. La familia Sastre está a punto de ganar el Tour.
Claudia y Yeray se convirtieron después en los protagonistas de casi todas las ceremonias de entrega de trofeos. Ellos fueron, indudablemente, los primeros que le arrancaron una sonrisa a Carlos después de que el amarillo de esta edición del Tour hubiera estado comedido en sus gestos desde que se vistiera con este maillot en el Alpe d'Huez.
Carlos ya avisó que Yeray quería ser "torero". El niño, a sus cuatro años, no se pudo contener. Al son del himno de España (con el ritmo un poco acelerado por la megafonía, por cierto), Yeray se arrancó con dos pases sin muleta de primera categoría. Quizá no lo captaron las cámaras pero lo hizo. Se lo había prometido al abuelo Víctor unas horas antes.
Regreso a casa.
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Carlos Sastre ha ganado para un equipo danés pero hoy estará en Bélgica y mañana en Holanda por compromisos publicitarios. El miércoles regresará a España, donde será homenajeado en El Barraco, según confirmó María José Salgueiro, Consejera de Turismo y Deportes de la Junta de Castilla y León, que estuvo presente ayer en los Campos Elíseos de la capital francesa.
La fiesta deberá ser intensa pero no muy larga, ya que el fin de semana deberá viajar desde Ávila a Madrid para volar el sábado a Pekín con el grupo de la Selección Española, donde va a participar en los Juegos junto a sus rivales durante el año, ahora compañeros.