Cadel Evans: "No lo tengo tan claro"
El australiano "respeta" a Sastre
Cadel Evans es cuarto en la general. Sería un adversario de segunda fila si no estuviera tan cerca de Sastre. Frank Schleck y Bernhard Kohl, el segundo y tercero, respectivamente, ya se han borrado de cualquier remontada posible. El australiano es pues el hombre a seguir. Ayer, como es habitual, Evans trató de esconderse al máximo tras las espaldas de Serge Bolée, el hombre que, con la ayuda de la Gendarmerie, le ha espantado a las moscas.
En el Tour, sin embargo, es imposible huir de una grabadora. "Espero que mi bicicleta me haga ir muy rápido", dice Evans. En el discurso del australiano hay una pizca de duda, una rendija para la esperanza del ciclismo español. Así piensa él: "Hace una semana pude ver que era el más fuerte. El Tour de Francia sigue siendo posible, pero ahora no lo veo tan claro como lo hacía antes". El miedo no tiene antípodas. Es una realidad que este tímido irrecuperable no afronta el día decisivo en esta Grande Boucle con la confianza intacta.
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Alpe d'Huez.
Sastre nubló la vista del jefe de filas del Silence Lotto en Alpe d'Huez. La cima todavía le tiene la moral comida. "El rendimiento de Carlos es una incógnita porque debo ver cómo se ha recuperado después del gran esfuerzo que hizo para sacarnos más de dos minutos. A Sastre le tengo mucho respeto, pero sé que le puedo ganar el Tour". El adiós es frío. No es para menos. El ciclismo australiano, y el belga, esperan mucho de él.