Ciclismo | Tour de Francia

Barredo: "Burghardt dio relevos de mentira"

Al asturiano se le escapó el triunfo de su vida

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Carlos Barredo (Oviedo, 1981) rozó el poste en una etapa del Tour. Tanto cuesta coger una escapada buena en esta carrera que si no se acaba con un triunfo parece que has perdido el tren de tu vida. Más o menos así se sintió este asturiano del Quick Step que por un momento pensó que su calvario en el Tour había terminado. "No lo he pasado nada bien. Pude retirarme en la primera semana. No me iban las piernas y ahora que ya estoy mejor me toca la escapada con Burghardt".

Durante el día de descanso en Pau, Barredo llamó a Paco Antequera, seleccionador nacional, para comunicarle que no se veía en condiciones para entrar en la lista de los JJ OO de Pekín. Era el final de una mala época con problemas familiares incluidos que le influyeron para no poder disfrutar del ciclismo en el Tour.

Estrategia.

Ayer, ya escapados, con tiempo suficiente para la reflexión, Barredo y el alemán no llegaron a un buen acuerdo de colaboración durante la fuga. "Al final le ataqué cuando se cerraba bien el maillot porque estaba harto de sus relevos de mentira. En los últimos 60 kilómetros estaba pasando sin fuerza. Y se lo dije. Me estaba engañando". Cierto es que después de un arranque explosivo, el dúo empezó a crear dudas.

El alemán pidió insistentemente opinión al coche del Columbia y, mientras atendía, a Barredo le tocaba tirar. "Sabía que era más rápido que yo y que debía soltarle antes del sprint. Vivimos una situación tensa", dijo Barredo. "¡Con lo que me costó coger la fuga!". Mil lamentos los suyos y otros tantos para un Quick Step que no encuentra el golpe de pedal con la ausencia de Tom Boonen.

El belga, por cierto, ofrecerá mañana una conferencia de prensa para aclarar sus devaneos con la droga que ya le impidieron participar en el Tour. "Todo nos está saliendo mal. Esta era la oportunidad para reivindicarse". Pero sólo gana uno, claro, y Carlos Barredo se quedó a mitad de camino de un éxito que le hubiera cambiado la vida.

El lanzdor de Cavendish ya sabía 'engañar'

Marcus Burghardt (Alemania, 1983) "engañó" a Carlos Barredo según nuestro asturiano. El germano pensó que era mejor relevar sin fuerza que apostar por un mano a mano de piernas con Barredo.

A pelo. Sin fuerzas. Apostó y ganó, así que para él, el premio a la constancia porque no debe ser fácil ser el lanzador de Mark Cavendish, el Cipollini del presente.

Quizá Marcus acabe siendo millonario a costa del británico (cuatro triunfos en esta edición del Tour). Si así fuera no pasaría de ser un adinerado sin nombre en las medallas de honor.

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Ayer decidió volar solo. Como que en esta vida no se nace aprendido, seguramente, la primera lección la tomó en la Gante-Wevelgem de 2007. ¿Los engañados? Óscar Freire y Fran Ventoso.

Es evidente que Marcus Burghardt se marchó de la pista para no llegar ni a rozarse con Joan Llaneras, para dedicarse a fastidiar las ilusiones de todos los españoles en el ciclismo en ruta.

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