Los Alpes: terreno por donde pasó Aníbal
Descubrí la existencia del Tour el mismo año que tuve mi primer libro de Historia. Ambos tenían un elemento común, los Alpes. Aquel verano, Coppi y Bartali se disputaron el triunfo en las montañas que tuvo que atravesar Aníbal con sus elefantes. El caudillo cartaginés siempre me cayó simpático. Tal vez por las imágenes que ilustraban el texto de sus hazañas. En una, de niño, cogido de la mano de su padre, Amílcar, juraba odio eterno a los romanos. En la otra, a caballo, contemplando la difícil ascensión de sus elefantes entre nevadas cumbres. Fue más tarde cuando ante un mapa de Francia me pareció absurda la ruta recorrida por el jefe púnico. Lo lógico hubiese sido el camino de la costa. La lectura de Tito Livio me aclaró el enigma. La costa estaba protegida por las guarniciones romanas y sus aliados masaliotas. Por tanto Aníbal remontó el Ródano, lo atravesó entre Arles y Avignon y se dirigió a la población de Briançon.
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Hoy pasaremos por ella para dirigirnos al Alpe d'Huez.
En aquellos tiempos, sin caminos concretos, atravesar la cordillera alpina era una aventura de extraordinaria envergadura para una expedición de 38.000 infantes, varios miles de caballeros y 37 elefantes norteafricanos. Así lo reconocieron los historiadores latinos Polibio, Séneca y Varrón. Pero ¿por qué puerto desembocó Aníbal en las llanuras de Turín? Las teorías son tantas como los autores que se han dedicado a investigarlo. Se mencionan los Mont Cenis, Mont Genévre, Pequeño San Bernardo, Larche y Clapier. Para alcanzar el Po ¿siguió el curso del Isère o el del Durance? Recuerdo que en 1981 se hizo el experimento de franquear el Clapier con tres elefantes de circo. Consiguieron alcanzar la ciudad italiana de Susa, la antigua Segusio. Eso sí, por rutas asfaltadas, con calzado especial y clima veraniego. Aníbal lo hizo en invierno. ¡Qué gran proeza!