Ciclismo | Tour de Francia

Los Alpes deciden en tres días el podio de la carrera

Sastre y Menchov tienen terreno para desbancar a Evans

<b>ESPECTACULAR. </b>Cuando llegan los días de montaña en los Alpes, los paisajes son parte de la etapa.
Actualizado a

El Tour de Francia pisa suelo italiano y su legislación en el penúltimo domingo del mes de julio. Pega el calor, la carretera vuelve a mirar al cielo y la vecina Italia quiere resarcirse de la vergüenza que les ha hecho pasar Riccardo Riccó. ¿Solución? Acudir a Damiano Cunego, que confiesa correr "libre de dopaje" incluso en una calcomanía pegada en su brazo izquierdo. "La llegada a Prato Nevoso parece hecha para Cunego. Es el gran favorito", comentó ayer Cadel Evans vestido de amarillo y con una rama de lavanda en su mano. El australiano sueña con la imagen de ver a Cunego en plan estrella y él, siempre en un segundo plano, de puntillas hacia París como líder.

Noticias relacionadas

Animación.Tras el descanso de mañana llegarán las cumbres de la Lombarda y el descenso de vértigo de la Bonette-Restefond. El miércoles tocará desempolvar a los mitos en el Galibier, la Croix de Fer y el Alpe d'Huez. Pero antes deberán pasar hoy por el Col de Agnel, la frontera italiana más elevada (2.744 metros). Cunego podrá ir a la suya, aunque presumiblemente deberá involucrarse de una u otra manera en esta especie de lío de intereses en que se ha convertido la clasificación. Evans, sin equipo desde su nacimiento, teme al CSC de Schleck y Sastre. "Veo a un líder nervioso", sostiene Alejandro Valverde, animador invitado para el reencuentro con la montaña. "Queremos mover la carrera porque quedarnos parados no nos va", avisa Óscar Pereiro.

Conociendo que el australiano estará solo en cada ascensión pero que tiene la crono final en la bolsa de los comodines, al binomio del CSC y a Denis Menchov no les queda otra que recurrir a algo que no suele ser lo suyo: dinamitar la carrera. "Es pronto para atacar a tope", dice el ruso. Sastre parece que se atreve más. No está el Saunier, pero sí el Caisse d'Epargne. Como entre todos no se empeñen, van a llevar a Evans hasta París sin ningún rasguño. Él se lo sigue tomando con la filosofía a la que solía recurrir Lance Armstrong. "Veo a todos muy fuertes. Sastre no ha atacado aún pero cuando lo haga quizá haga daño". Parecen declaraciones calcadas a las que hacía el siete veces amarillo antes de soltar el molinillo en las ascensiones. Sin embargo, por mucho que Evans tenga el mismo guardaespaldas que el imbatible Lance, no es tan superior como el americano. Ni tampoco tan valiente.

Te recomendamos en Más Ciclismo